Herejías

Juan Manuel Buitrago
Columnista
No todas las ciudades del mundo necesitan un confinamiento total para atajar el cod19. El objetivo de lograr cero contagios es inalcanzable. Nueva York si necesitaba confinamiento y faltó autoridad para imponerlo a tiempo. Colombia necesitaba cerrar aeropuertos y nos demoramos para hacerlo.

Es poco lo que hemos ido aprendiendo pero creo que el presidente Duque tenía suficiente ilustración para atreverse a ensayar una cuarentena “a la colombiana” y se mamó para cuidar su imagen de niño bueno que presenta la tarea sin borrones.

La máscara N95 sumada a la prueba de muestra nasal que indica a quien debe obligarse a usarla es la herramienta adecuada. Los respiradores son una necesidad para la neumonía de algunos afectados pero Colombia no necesita miles de ellos. Encerrarnos a los viejitos es demagogia sensiblera pues lo único bueno del virus es seleccionarnos acertadamente como víctimas. Con o sin pandemia el sistema hospitalario estaba en crisis y las medidas tomadas no requerían genios.

Drogas recomendadas para la malaria han servido algunas veces pero como sucede con ciertos remedios milagrosos contra el cáncer, no sería sensato comprarlas masivamente desconociendo si los que las usaron se habrían aliviado también sin usarlas. Lo recomendable sigue siendo hacer miles de test aleatorios para identificar pacientes asintomáticos y fabricar aquí miles de máscaras tipo N95.

Países con pocos afectados han restringido el aislamiento a las zonas donde existe alta probabilidad de propagación. Colombia tiene pocas regiones con real peligro de invasión viral y no son serios, estadísticamente hablando, los mandatarios de ciudades limpias simulando defender a sus habitantes de una causa de muerte poco probable, cuando no han intentado nunca lo mismo con causas de muerte más probables como la accidentalidad vial. El confinamiento estricto es costosísimo y cuando no hay plata una apariencia de cuarentena como la que vemos en Bogotá nos deja con el pecado y sin el género.

Colombia debe acatar a la OMS, pero: 1) abrimos el closet de los marginados ocultos y no los podremos volver a meter sin tumultos violentos. Debemos crear ya miles de empleos con la nación pagando nóminas de empresarios insolventes en lugar de seguir regalando mercados. 2) no podemos esperar, para financiar ese programa, fórmulas de exministros de hacienda o exdirectores del BR porque ellos están amarrados obligados a decir que fuera del hoy cuestionado FMI no hay salvación. 3) ensayemos una reforma laboral de emergencia con pago por horas sin parafiscales y volvamos a trabajar el 15 de abril. 4) obliguemos al sistema bancario a sacrificar sus utilidades del año anterior para costear industrias y obras públicas generadoras de empleo, será la única manera de evitar hambrunas al huir los capitales golondrina.