Herejías

Juan Manuel Buitrago
Columnista

Nada es tan peligroso como un libro en manos de un ignorante. La violencia católica en la Edad Media y la violencia de ISIS en la actualidad derivan del uso de libros religiosos manipulados por feroces predicadores entre sus seguidores de escasa cultura. Hoy el libro ha sido reemplazado por la red de internet complementada por el teléfono llamado inteligente. La autoridad de la letra impresa se cambió por la autoridad del mensaje electrónico y la gente inculta es sometida a una incitación permanente a reaccionar con violencia con base en informaciones a menudo falsas. Los nuevos profetas apelan a prejuicios y a triviales explicaciones que la gente acepta porque ellos las presentan como si fueran evidentes para el sentido común y se eximen de demostrarlas.

Super-simplificar o generalizar son abusos que se cometen con el lenguaje al salirse del alcance que tiene una afirmación. Que con frecuencia ocurra algo no permite simplificar presentando eso como una ley de la naturaleza. Que algunos miembros de un colectivo se porten mal no autoriza para descalificarlos a todos. Los llamados manuales de estilo que usan los editores de la prensa responsable no solamente exigen comprobar la veracidad de los informes sino evitar su posible desfiguración con esos abusos.

La hipocresía y el doble estándar les permiten eludir el fair play a quienes piensan que todo vale cuando uno es poseedor de la verdad y está defendiendo a los desvalidos. Cuando alguien dijo estar dispuesto a sacrificarse para defender el derecho de sus contradictores a expresarse lo que en realidad estaba haciendo era exigiendo gratis una reciprocidad para su propuesta porque los defensores del statu quo nunca han necesitado protección y él si sentía que la necesitaba. Los que atacan la normatividad vigente con falsas acusaciones suelen reaccionar – cuando alguien denuncia sus proceder delictivo- presentándose como inocentes víctimas a quienes se castiga el haber usado la libertad de expresión.

La censura es fea y no se consiguen admiradores defendiendo la institución de los editores en la prensa escrita. Pero sin garantía de que lo publicado como cierto ha sido corroborado o de que existe una alta probabilidad de que lo hipotético pueda ser comprobado con exactitud, el texto de una noticia es irresponsable y puede causar daño injustamente. Los países cultos aceptaron al editor como un mal necesario.

Al twitter no lo desacreditan los bufones de planta ni el vocabulario chabacano, el sistema no logrará alcanzar la credibilidad de la prensa tradicional mientras no encuentre la manera de filtrar el material que circula mediante un rápido mecanismo interno que cumpla las funciones del editor.