Herejías

Juan Manuel Buitrago
Columnista

Mensajes de Navidad políticamente incorrectos.
Al finalizar cada año los cristianos desean para los demás lo que en realidad están deseando para ellos mismos y son cristianos sin darse cuenta como el que hablaba en prosa y tampoco se daba cuenta.

Los médicos tontos (no es un pleonasmo, también hay médicos inteligentes) recomiendan a los ancianos disfrutar las fiestas decembrinas con una dieta blanda, cigarrillos sin nicotina y cerveza sin alcohol. Por favor dejen que los octogenarios coman bien o fumen si les apetece, nadie ha vivido eternamente por dejar de hacerlo. Prometerles mejor calidad de vida privándolos de lo único que pueden hacer para gratificarse a su edad es criminal.

Si usted es ambientalista no se incomode visitando fincas con prados motilados y fumigados. La maleza y las hormigas lo esperan para hacerlo feliz en una selva sin luz artificial.

Al traer al mundo una criatura se corre el riesgo de tener desagradable sorpresa genética y aunque eso no suceda se adquiere responsabilidad comprometedora. Pareja inflable es la solución matrimonial, pídale una al Niño Dios. Quedó con redacción incluyente para ambos sexos y no tuve que hablar a la moderna para que me entiendan los progres y las progres.

Su marido jubilado pasó décadas soñando que algún día no tendría el patrón encima, esta Navidad no lo llame cada cinco minutos para preguntarle la hora.
Lo triste de ganarse el Baloto es que solo alcanza para ser rico en Suramérica donde la gente joven considera activismo político hacerle la vida desagradable a los que trabajaron para hacerse ricos.
Caperucita estuvo en peligro de muerte por ser roja dice la cartilla para aprender a leer que distribuye Fecode. Que el lobo solamente quería asustarla para que no prendiera la chimenea, dicen los del cambio climático.

A los ingleses no les dio pena darse buen regalo en Navidad. Los suramericanos nos regalamos motines.
Mis candidatos locales no ganaron. Los perdedores sufrimos un rato al conocer los resultados pero ya olvidamos las elecciones. Los ganadores se quedarán rabiando cuatro años al comprobar que su voto no les sirvió para nada.
A Trump le deberemos para siempre haber acabado con el mito de la honesta prensa norteamericana. Al desaparecer ese modelo manipulador la opinión pública cuenta los asistentes y no se traga el titular que llama a un tumulto desordenado manifestación gigantesca.

No les de pólvora a menores de edad, quémese usted solo. Ni los trenes eléctricos ni las joyas costosas ni la pólvora se regalan para satisfacer el gusto infantil. Los padres se regalan a sí mismos. Regalen tiempo verdaderamente compartido, papá Noel no sustituye a un ausente papá de verdad.