Génesis de la inconformidad II

Víctor Zuluaga Gómez

Columnista

Decía en el artículo anterior que ni el socialismo ni el capitalismo han creado condiciones para consolidar  una  equidad social.

Para hablar del caso colombiano, veamos lo que opina Salomón Kalmanovitz: “La dinámica de las desigualdades en Colombia  (2019) revela un altísimo grado de concentración de la riqueza en cabeza de empresas y de las personas; al mismo tiempo, ellas acusan una gran elusión de impuestos entre las que ostentan mayor poderío económico. Uno podría inferir incluso que a mayor y más exitosa elusión de impuestos, más se concentra el ingreso y el patrimonio de las personas jurídicas y naturales que los autores califican como ricas. Ellos encuentran índices de concentración que son difíciles de imaginar: un pequeño puñado de empresas concentran el 94% del patrimonio de todas las contribuyentes y pocas personas concentran el 53% de la riqueza; 1 % de las personas jurídicas se clasifican como grandes contribuyentes que aportan cerca del 70% el valor total de impuestos a cargo de ellas. Los voceros de los gremios empresariales se queja de que las tributación los tiene abrumados y que pagan el 60% de sus ingresos al fisco. La realidad es que los impuestos sobre la renta pagados por las personas jurídicas correspondieron al 1.3% de sus ingresos brutos, al 1.8% de su patrimonio líquido y el 3.9% de sus ingresos operacionales menos sus costos totales de producción…”. El análisis anterior lo que ratifica una vez más es la  inequidad dentro de lo que llamo el Capitalismo salvaje, y que el economista chileno Sebastián Edwards lo plantea cuando dice que en Chile “habrá un vuelco hacia un capitalismo más inclusivo”.

Digamos entonces que aquel principio olvidado de la Revolución Francesa, a saber, el de la Fraternidad, es necesario conjugarlo con las ideas de Libertad e Igualdad. Libertad exclusivamente nos lleva a una sociedad desigual, inequitativa y el principio de Igualdad a una falta de libertad e imposición de una manera de ser, de vivir, igual para todos, cuando la realidad nos señala que todos los seres humanos somos diferentes.

La mirada la debemos dirigir entonces hacia aquellos países en donde han sabido conjugar Libertad e Igualdad. Me refiero a Suecia, Finlandia, y otros en donde el Estado controla, regula, acuerda con el fin de que las condiciones económicas, políticas y sociales permitan la consolidación de una sociedad mucho más equitativa.