Felicidades 2020

Alberto Zuluaga Trujillo

Columnista

Pasadas las festividades navideñas nos aprestamos a recibir al 2020 el cual esperamos sea portador de grandes esperanzas y no pocas realizaciones. Este 2019 fue bueno, regular y malo, dependiendo de los días alegres o de aquellos en que la tibieza del corazón marcó los altibajos propios de nuestro estado de ánimo. ¡Cómo nos hubiese gustado celebrar con inmenso regocijo en sociedad! como corresponde a quienes hacemos parte de la familia pereirana, todo el avance logrado durante el año que mañana termina y en el que sin duda alguna la ciudad ganó en posicionamiento dentro del concierto de municipalidades del país. El asistir por ejemplo a la presentación de los avances de nuestra terminal de transporte aéreo para la cual fuimos invitados, habría sido satisfactorio de no haber mediado nuestra reticencia y anuncio de no volver a ese tipo de reuniones a raíz de la convocatoria hecha por el alcalde Gallo, días antes de la adjudicación a CSS Constructores, en la que fuimos enfáticos en señalar su inconveniencia ética por estar vinculada esta empresa con los negociados de Odebrecht.

Además, los cuantiosos recursos comprometidos por esta joya de la corona cuyas inversiones en su totalidad serán canceladas en menos de la mitad del tiempo otorgado para su concesión, nos dicen muy claramente que tan generoso regalo debió comprometer igualmente generosa correspondencia. Que las obras de modernización del Aeropuerto Matecaña se constituirán indiscutiblemente en verdadero orgullo pereirano, nadie lo duda. Nuestra sala de recibo estará a la altura de las mejores del país pero no por ello debemos convalidar los mecanismos y la forma de lograrlo. Amarrar el despegue económico de los funcionarios públicos  a las licitaciones que jalonan el avance de las ciudades y las regiones es el mayor problema que plantea la administración de las entidades municipales y departamentales, en un país donde quienes hacen las leyes llevan décadas legislando en beneficio propio. Ante tanta inequidad producto de desvergonzada iniquidad, es que sociedades como la colombiana vienen marchando para exigir trato digno e igualitario en un país que dice ser democrático y en donde los que mucho tienen lo alcanzan a costillas del que poco posee. 

Al comenzar pasado mañana el nuevo año elevamos al Cielo una plegaria por la salud del país y hacemos votos por que los nuevos mandatarios, Víctor Manuel Tamayo Vargas como gobernador y Carlos Alberto Maya López como alcalde de la Capital acierten, no solo en la escogencia de sus colaboradores, sino en la recta conducción de sus destinos. Si bien ninguno de los dos concitó nuestro favoritismo tenemos la plena certeza de que yéndoles bien, bien nos iría a nosotros como ciudadanos de Risaralda y de Pereira.  Como siempre lo hemos hecho, desde esta columna aplaudiremos  lo bueno y señalaremos igualmente todo lo malo en procura de estimular las acciones benéficas y rectificar, en cuanto sea posible, los errores cometidos. A todos nuestros lectores hacemos llegar un sincero mensaje de bienestar personal, deseándoles que este 2020 sea un año de inmensa prosperidad.

alzutru45@hotmail.com