Estrenando localmente el estatuto de oposición

Alexánder Ríos Arboleda
Columnista

Empiezan a posesionarse alcaldes y gobernadores quienes a partir del 1º de enero dirigirán sus comarcas por 4 años, con el favor de una votación mayoritaria que los eligió para orientar los destinos de su departamento o municipio. Llegan con estos mandatos locales una figura nueva como es el estatuto de oposición. Ley que fue estrenada con la instalación del gobierno Duque en agosto de 2018, quien tiene en el congreso bancadas de coalición, independientes y de oposición. Destacándose en la oposición, la curul en el senado que se le asignó a Gustavo Petro como segundo en votación cuando se dio la elección del presidente.

La posesión de Víctor Tamayo como gobernador de Risaralda, tiene ya claros aliados en la Asamblea Departamental, conformando la bancada de coalición de diputados así: el Partido Liberal con 3, MIRA con 1, Partido de la U 1, Cambio Radical 1 y Centro Democrático 1. Como independientes al gobierno Tamayo no se contabiliza ningún partido, hasta ahora. En oposición está el representante de la Coalición de Alternativos con 1 diputado. Hasta aquí es clara la posición legal de los movimientos con personería jurídica. Lo que merece un capítulo aparte es la situación del Partido Conservador. En la actualidad cuenta con una representación de 4 diputados, 1 en cabeza de Diego Naranjo como el segundo en votos después de Tamayo y 3 diputados más por la votación obtenida en la contienda a esa corporación. Por obvias razones, si la organización azul respaldó la candidatura perdedora de Naranjo, la postura en el recinto de la Duma deberá ser de oposición, cuando se esgrimió durante la campaña un programa de gobierno con otros objetivos a los del candidato ganador. Esa es la posición que se adopta cuando se pierde y más que se ha aprobado un estatuto de oposición que ofrece garantías para quienes la ejerzan. Con financiación, vocería en los medios de comunicación y una serie de gabelas para que el ejercicio de “la otra orilla” sea franco y objetivo.

Hoy se lee que de las 4 curules conservadoras hay una división, 2 que desean integrar el ala de coalición para lo cual ya le aseguran un puesto en la presidencia de la corporación para el último año, los otros 2 se quedan en la oposición. Luego, esta fractura conceptual deja al Partido Conservador de Risaralda en una encrucijada. Mientras los que se queden con Tamayo disfrutarán de las mieles del poder, con prebendas a cambio de cerrar filas en cuanto proyecto o iniciativa presente el ejecutivo. Los otros 2 estarán en el debate propio de la oposición. ¿Estas posturas son válidas de cara a la ley?, ¿la posición como Partido Conservador desde la Duma frente el gobierno Tamayo, quién la dirimirá si hay empate? En fin, vergonzoso espectáculo el que se vendrá en los próximos días.

P.D. Año nuevo, objetivos que se reformulan en la vida de cada uno de los colombianos, estos siempre rodeados de mejoras continuas como seres humanos en todos los ámbitos, esperamos que este año 2020 le traiga a cada hogar la mayor prosperidad y bendiciones del santísimo.