Escampavía

Juan Guillermo Ángel Mejía

Columnista

Todos tenemos necesidades: el pobre, el rico, el opulento, el miserable, el artista, el poeta, el loco, el viejo y el niño, siempre habrá carencias y deseos, necesidades insatisfechas y aspiraciones, envidias y cosa contra las cuales compararnos, la casa en que vivimos comparada con la de quien, y la belleza o fortaleza, la popularidad o la miseria todo es comparable y siempre hay algo mas allá de la montaña que vemos.

La suma de las aspiraciones fueron jerarquizadas por Abraham Maslow en 1.943, según el sicólogo las necesidades básicas, la alimentación por ejemplo, está en la base de la pirámide, todos los seres vivos buscan el aire, el alimento, el sexo por encima de las otras necesidades, estas dan paso a las de seguridad: empleo,salud, propiedad, las cuales satisfechas dan paso a las de afiliación: amistad, afecto, de pareja, necesidades que superadas descubren a las de reconocimiento: el éxito, pertenecer a un grupo y liderarlo y finalmente las de autorealizacion , aquellas que tienen que ver con la creación, la superación de prejuicios, aquellas egoístas que no necesitan de los demás y solo satisfacen el ego o lo propio, allí se encuentran los anacoretas, los sabios que han llegado a la superación de lo material, el hombre superior del que hablan Peter Ouspensky y Gurdiieff.

Llama la atención como un pueblo culto y desarrollado fuera transformado en una horda, gracias al cúmulo de necesidades de un pueblo vencido en la guerra del cual hechó mano el verbo de Hitler y la propaganda de un intuitivo publicista como Goebels, quien puso en práctica lo que ya ensayara la revoluciones francesa y la de octubre: personificar la causa de las desdichas, el culpable de los deseos insatisfechos, en el caso de Alemania eran los judíos y las razas inferiores y en Francia la nobleza y la realeza, si le logra personificar el culpable, lo demás es simple: masa que discurre por el camino de mayor pendiente, es entonces ese el primer paso para lograr la guerra contra el responsable, hallado el culpable es necesario destruírlo.

En la Colombia de hoy ya hemos encontrado a los culpables, de un lado se llama Alvaro Uribe, el es el responsable de todas las desdichas de quienes siguen a los profetas del odio y del otro es Petro quien resulta ser la amenaza que nos llevará a una Venezuela miserable y sumisa, ya tenemos las condiciones para la tormenta perfecta, odiar a los malos porque nosotros somos los buenos.

Además de la personificación de las aspiraciones frustradas encontramos a otros enemigos estos identificados como grupo, la corrupción ya tiene materia corporal: son los políticos, propaganda eficiente gracias a la cantidad de ellos que se enriquecen en los cargos, es un hecho visible y comprobable, los que compran haciendas y lujosas residencias cuando llegaron de la nada,  pero faltan los gerentes y lo peor los que amparados en el sector privado roban y se lucran de lo público sin pudor ni castigo, todos ellos los políticos y los que no lo son, los empresarios estafadores que capan impuestos y los que se roban el pasaje en bus toda esta cultura del vivo es el mayor de los enemigos, enemigo oculto y protegido por el combo del no se meta, deje hacer, no sea sapo, ojalá la sociedad despierte y castigue con lo único que estos vivos temen.

Hay un nueva onda política, la de rechazar todo lo existente: los gobiernos de derecha y de izquierda, los ladrones de derecha y de izquierda, la gente ya se cansó y empieza a reclamar aunque no tiene claro que es lo que incomoda pero si sabe muy bien que lo que tiene no es lo que quiere.