En Pereira ha llegado el momento de…

Alexánder Ríos Arboleda
Columnista

Resquebrajado el ambiente por la polución y el ruido, el compás de espera que dio el acuartelamiento por el peligro del contagio del covid 19, le dio al mundo entero una nueva visión de lo que podrían ser las cosas sin tanto agite. Los sinnúmeros de avistamientos de animales silvestres rondando parajes de todo tipo, antes merodeados por la invasión humana, enviaron el mensaje que la convivencia con el stress no es buena para ningún ser vivo. Los indicadores de contaminación del aire también se redujeron, por estar paradas las fábricas y vehículos automotores de combustión a gasolina y gas. Confirmando los ruegos ya no de las organizaciones ambientalistas, sino de millones de ciudadanos que debemos redireccionar el rumbo de lo que hemos hecho con nuestro planeta.

Parodiando al ex ministro francés Nicolás Hulot con la frase “ha llegado el momento de”, la he complementado antecediéndole las palabras de nuestro interés como es “En Pereira”. Es que este revolcón social, económico y fiscal a las ciudades de todos los lares, realmente nos llevan a pensar qué norte seguir. Se confirmó con la pandemia la fragilidad de las finanzas públicas, conocida de estrados por la alta demanda de ella en servicios de salud, recreación y educación. Necesidad de políticas fuertes en la generación de ingreso a través del empleo o el emprendimiento, como también en Infraestructura vial, aeroportuaria, ferroviaria o fluvial según sea la ubicación del territorio.

Entonces, en Pereira ha llegado el momento de: Fortalecer la red de información de nuestros pobladores. Son más de la cuenta los que se encuentran en una verdadera fragilidad económica. Sin un ingreso cierto, miles de pereiranos, solo han tenido el aporte de un mercado o la solidaridad ciudadana para la salida a suplir esa necesidad básica de alimentación. El redireccionamiento de un equipo de control profesionalizado para evitar el crecimiento de cinturones de miseria, con invasiones que crecen en diferentes sectores, sin servicios públicos, salubridad y ante todo riesgo a la vida por estar asentados en laderas en zonas de riesgo. El laboratorio del encierro disminuyó el nivel de delitos y de crímenes, luego la inteligencia de la policía debe estar apoyada por la administración municipal para sostener esos indicadores a la baja. La transición al peatón y a la bicicleta en la locomoción en la zona céntrica, es posible. Los automotores que se estacionen en los límites de esta, darían el paso a lo que debe ser el sentido de una ciudad moderna. Y ante todo, estándares altos de trasparencia en las compras, en las licitaciones, en la designación de funcionarios. Esta es la Pereira que se quiere y se necesita.

P.D. Viendo al gobernador del Magdalena Carlos Caicedo pecheando al Superintendente de Salud, por entrar a intervenir el hospital de Santa Marta, porque según su ego debía ser informado de antemano de ello. ¿Qué ha pasado con el hospital San Jorge donde se denunció un desgreño administrativo sin igual?, tiene la palabra el gobernador Víctor Tamayo y los entes de control, se necesitan resultados ciertos contra los pillos.

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