El virus de la creatividad

Fabio Castaño Molina
Columnista

Algunos dirán que se llama Coronavirus porque nos tiene hasta la coronilla con su rápida expansión y su impacto mortal en miles de seres humanos que han sentido su demoledor paso desde la China hasta la Conchinchina. Con la rapidez de un rayo contagia a quien menos se imagina porque los humanos lo adquirimos con solo salivar, estornudar, tocar a alguien o impregnarnos con algún elemento que haya sido manipulado, por alguien que ya haya contraído la enfermedad. Los españoles y los italianos se lamentan hoy del poco rigor con que enfrentaron inicialmente el problema sus autoridades y por eso hoy se ven confinados al encierro total, porque definitivamente, como se ha podido comprobar, este es un flagelo que vamos a ganar en casa.

De ahí que en nuestro país y en muchas ciudades del mundo hayan tenido que recurrir al toque de queda obligatorio. Pereira y Manizales no son la excepción en esta materia y es bienvenida la medida de sus alcaldes al decretar que los menores de 15 años y adultos mayores de 65, no puedan salir a las calles, dada la vulnerabilidad que tienen para ser contagiados por el virus. La otra cara de la moneda de esta enfermedad que es pandemia mundial, es la pandemia económica que nos trae como lastre. Sectores como el turismo, el transporte en sus distintas modalidades, el gastronómico, el educativo y el industrial, entre muchos otros, sufren hoy severos e irreparables daños. Según la Organización Mundial del Turismo esta crisis derivará en la pérdida de por lo menos 52 millones de empleos, solo para hablar de la llamada industria sin chimeneas. Qué hacer? En el caso colombiano es muy común decir que no podemos llorar sobre la leche derramada.

El daño está hecho y no nos queda de otra que poner toda esa malicia indígena que nos ha caracterizado ante el mundo para enfrentar con estoicismo esta tormenta que sin duda llevará a muchos al naufragio. Aquí como acertadamente lo señala el periodista argentino Andrés Openhaimmer en el título de su libro “Crear o Morir, Sálvese quien pueda” no nos queda más de otra que reinventarnos. ¿Cómo? Esa es la pregunta capacitadora que nos debemos formular a partir de ahora. Cómo hacer para sacar el máximo provecho de esta crisis y sacar a flote el virus de la creatividad y contagiarlo a nuestro equipo de trabajo. El Poder de las preguntas capacitadoras, así se llama un capítulo del libro Controla Tu Destino del autor norteamericano Tony Robbins, que invito a leer a usted amigo lector si quiere encontrar la vacuna contra la inacción y la procrastinación en tiempos de crisis como los que vivimos hoy. Ánimo pues, que cuando la noche es más oscura, el amanecer es mucho más claro.

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