El suicidio, un flagelo que toma vuelo en Risaralda

Fabio Castaño Molina
Columnista

La verdad es que se trata de un fenómeno que se ha vuelto casi que una epidemia en buena parte del mundo al tenor de las cifras más recientes que sobre el suicidio entrega la misma Organización Mundial de la Salud, OMS, al señalar que en el planeta por lo menos casi un millón de personas se quitan la vida cada año, lo que equivale a una tasa de mortalidad global de 16 casos por cada 100 mil habitantes o una muerte cada 40 segundos. En Risaralda, según un reciente informe publicado por el Ministerio de Salud y correspondiente al año 2019, se quitaron la vida 79 personas, de ellas 62 eran hombres y 17 mujeres con edades que oscilaban entre los 19 y 32 años, lo cual debe generarnos aún más preocupación.

Si a lo anterior le sumamos que en lo corrido de este 2020, son por lo menos 12 los casos de autoeliminación en el departamento, la cosa se torna aún más preocupante y debe llamar a una profunda reflexión a las autoridades de todo orden, que considero deben activar sin demora alguna, la línea de ayuda que hace algunos operó, bajo la tutela de la Diócesis de Pereira y la Secretaría de Salud Departamental, para que profesionales expertos en la salud mental, procuren persuadir a los potenciales suicidas o detectar a tiempo tendencias de este tipo, que afectan de manera primordial a nuestros jóvenes, muchos de ellos presos de la drogadicción, el alcoholismo, graves problemas económicos, o la falta crónica del afecto familiar en medio de una sociedad que cada vez es más indiferente al dolor ajeno.

La misma OMS reporta que en los últimos 45 años las tasas de suicidio han aumentado en un 60% a nivel mundial. El suicidio es una de las tres primeras causas de defunción entre las personas de 15 a 44 años en algunos países, y la segunda causa en el grupo de 10 a 24 años; y estas cifras no incluyen los tentativas de suicidio, que son hasta 20 veces más frecuentes que los casos de suicidio consumado. Los datos disponibles demuestran de forma contundente que la prevención y el tratamiento adecuados de la depresión y del abuso de alcohol y de sustancias reducen las tasas de suicidio, al igual que el contacto de seguimiento con quienes han intentado suicidarse. A nivel mundial, la prevención del suicidio es una necesidad que no se ha abordado de forma adecuada debido básicamente a la falta de sensibilización sobre la importancia de ese problema y al tabú que lo rodea e impide que se hable abiertamente de ello.

De hecho, solo unos cuantos países han incluido la prevención del suicidio entre sus prioridades. Es claro, que Risaralda y Colombia en general deben también adoptar de manera urgente una política de prevención que ponga freno a esta situación. Una Línea Amiga en estos tiempos de tanta conectividad digital, puede ser un buen comienzo para esta tarea.