El nuevo Contralor departamental

Alexánder Ríos Arboleda
Columnista

Conforme a la ley, después de realizarse un concurso abierto de méritos, se determinó por los mayores puntajes la terna para seleccionar el nuevo contralor departamental de Risaralda. Los tres candidatos finalistas mostraron preparación profesional y experiencia suficiente para asumir el car

go. En ésta ocasión el escogido fue el abogado Álvaro Trujillo.
Hasta ése momento todo pareciera ajustado al procedimiento, pero en el recinto de la duma de los 12 diputados, 9 votaron por el abogado Trujillo y 3 lo hicieron en blanco. Como va a ser habitual, la bancada conservadora compuesta por 4 diputados, no se pusieron de acuerdo y se dividió en dos la votación. Los partidarios de Trujillo fueron los señores Carlos Andrés Gil y Carlos Wilson Suárez. Y los que se abstuvieron de votar por uno de la terna fueron los otros dos conservadores Juliana Enciso y Diego Naranjo, al igual que el diputado del Polo Democrático Daniel Silva, éste último consideró que al concurso de méritos le faltó mucha reglamentación para darle ese estatus. El argumento de los diputados conservadores que no votaron por Trujillo fue el hecho de que éste profesional hizo parte del comité de empalme de la entrante administración de Víctor Manuel Tamayo.

Por lo tanto la elección del nuevo contralor departamental, vuelve al terreno de lo ético, cuando quien va a vigilar las actuaciones administrativas de Tamayo Vargas hizo parte del su equipo, quien recibió y conoció la información que entregaba la administración saliente de Salazar Osorio. A esto se le agrega que la campaña ganadora de Tamayo, fue una acérrima crítica de varias de las actuaciones del gobernador saliente. Luego, dos preguntas para el abogado Álvaro Trujillo: ¿tiene usted la independencia con el gobierno de Tamayo Vargas?, ¿Va a perseguir sin cuartel las actuaciones administrativas y fiscales del saliente Salazar Osorio?

Es una burla escoger profesionales que llegan con las manos atadas, razón para que se siga ventilando la necesidad de acabar con los organismos de control territoriales y regionales, porque no tienen la libertad de actuar. Debido a que muchos casos el vigilante y el vigilado vienen de compartir pupitre en su directorio político o mesa redonda en la sede de campaña.

Ah, pero si a esta falta de ética del elegido se suma la carencia de homogeneidad de criterio de la mayor bancada en la Asamblea, como es la del Partido Conservador. Provocan de nuevo en la ciudadanía un puntal para la crítica y la burla.

P.D. Poco a poco el patiñismo en Risaralda teje la estrategia de volver por el dominio de la CARDER, su última jugada con el beneplácito del presidente de la junta, fué nombrar al profesional Julio Cesar Gómez como secretario general de la institución y así aproximarse a su escogencia en la dirección, tan anhelada no por el espíritu de servicio sino por el millonario presupuesto y el poder que tiene territorialmente. Prueba de todo este desbarajuste es que no se ha logrado escoger director en propiedad por más de 3 años.