El libro más espeluznante

Julián Cárdenas Correa
Columnista

“El libro más espeluznante que he leído jamás”. Así se refirió Farhad Manjoo del New York Times, al reciente libro de David Wallace-Wells. Yo acabo de concluir su lectura y al igual que Manjoo, terminé literalmente asustado, inquieto, pero sobre todo consciente.

El libro que se intitula El Planeta Inhóspito-La vida después del calentamiento, es literalmente una narración, como en una película de terror, de lo que nos depara, no en 100 años, sino en los próximos lustros, y peor aún, de lo que ya se está materializando alrededor del planeta sin que las noticias nos lleguen con el rigor y el protagonismo que deberían.

En 254 páginas de texto y 93 de notas, Wallace-Wells logra que en cada uno de los cientos de párrafos encontremos un dato relevante, un ejemplo dramático, una narrativa aterradora. Para muchos será un libro más, alarmista además, pero no es un libro solamente, es el análisis de miles de datos, miles de textos, de ejemplos y de llamadas agónicas que a su vez miles de científicos vienen haciéndonos como humanidad.

Oídos sordos han sido la constante por parte de casi todos quienes habitamos el planeta, y en estas épocas navideñas que se traslapan con el consumismo en su más pura expresión; se nos recuerda que todos vivimos aún en el mundo como si no estuviera incrementándose la temperatura de manera dramática, vivimos aún como si el crecimiento económico perpetuo fuera posible, los recursos ilimitados y el planeta renovable de manera absoluta.

Contener los famosos dos grados centígrados, es decir, impedir entre todos que el planeta alcance dos grados más de calentamiento, es una meta que, a juzgar por los recientes resultados en la Cumbre del Clima en Madrid, es una misión perdida; derrotismo que incluso la ONU casi reconoce en todos sus comunicados, todas sus conferencias, en todos sus encuentros.

Citar ejemplos sobra, definitivamente el libro toca leérselo, más por responsabilidad y consecuencia, que por cualquier otra cosa. Decir por ejemplo que nuestro café está, no sólo amenazado, sino prácticamente con los años contados, por lo menos en la exuberancia, productividad y extensión que hoy tenemos; es uno sólo de los datos que nos tocan directamente. Pero más allá del café, la vida misma, nuestra supervivencia, nuestros cultivos, nuestros nevados, nuestra agua, nuestras aves, todo ello y mucho más está comprometido.

Quisiera escribir una columna más optimista el terminar el año, pero debemos iniciar un nuevo año con propósitos loables, con un grado de conciencia mayor, y este libro es un llamado a por lo menos, prepararnos en lo individual y exigir, a nuestros gobernantes, acciones responsables.

Será difícil, pues un ejemplo son los chalecos amarillos en Francia. En algún momento serán juzgados, no como hoy, de ejemplo de protestas, sino como idiotas. Pocos dan trascendencia al hecho de que lo que quiso hacer Macron fue aumentar el precio del diesel en pro de disminuir las emisiones de carbono y la respuesta fue esa, los famosos chalecos amarillos haciendo protestas.
En algún momento se nos juzgará, a todos.