El empoderamiento femenino

Héctor Tabares Vásquez
Columnista

No es leal, menos aún honesto, venir ahora, dadas las circunstancias y los adelantos de la época, ir pregonando una liberalidad manifiesta, acerca de las calidades humanas y de toda índole, de la especie femenina. Salidos de un ambiente eminentemente machista y de una atmósfera donde se respira un aire viril a ultranza de cualquiera otra apreciación, ha sido necesario ajustar tuercas dentro de una mentalidad rayana, en un concepto oriental, alrededor del papel de nuestra Eva, en un entorno de tal entidad.

En la actualidad, es imperativamente obligatorio hacer alusión al avance y al posicionamiento impresionante del género en otrora denominado débil, ubicado en cuanto actividad, oficio o profesión, destacándose y de paso relegando en amplísima parte y consideración, al varón. Desde luego, no obsta lo anterior, para aludir someramente a la sempiterna manifestación de ser ella el prototipo de la delicadeza, el amor, el afecto, el sacrificio y todo un dechado de cualidades, de manera muy especial y loable, cuando de por medio encontrase la presencia de los hijos, a la par de los que estén a su lado en un tiempo delimitado. Y en ese orden de ideas, opinarse respecto de estimar un protagonismo en el estilo de vida, pues a decir verdad, no era apropiado, decente ni elegante, permitirle a una cortés dama estuviera llevando a cabo labores engorrosas de las cuales derivase un mal aunque fuera insignificante o pequeño.

Mirando a horizontes diferentes y en la búsqueda incansable de la certeza y de la seguridad en los discernimientos, apuntamos frecuentemente a una página Web de altísimo nivel intelectual. Es sabido en los mecanismos correspondientes, el tino y la afortunada injerencia de las personas llamadas a ocupar sus espacios. De unas décadas atrás, siguiendo en lo posible los diversos fenómenos comunitarios y culturales del universo, hemos encontrado, plácida y reconocidamente, unos momentos de suma trascendencia e importancia. Indiscutiblemente la ocasión de disfrutar de los juicios de los expertos en materias disímiles y de hondo calado, a fin de modernizar datos, de adquirir criterios variados, de abrir la mente hacia una comprensión superior de lo circundante.

Precisamente, en el deambular entre genios, doctos y especialistas, resulta grato al espíritu y al entendimiento, los discursos e interacciones de un grupo heterogéneo de mujeres, en quienes es evidente y a toda prueba, la capacidad, la responsabilidad y el compromiso en los enfoques dados a los asuntos. Es bien rescatable asimilar las condiciones y la distinción empleada, caracterizada en una profunda sensibilidad y una propiedad inherente a la categoría de una carrera definida, presumiendo de una gala de estudios invaluables, ejecutando atinadamente los conocimientos en el área pertinente. El deleite es único al igual de la satisfacción, al contemplar impertérritas y apersonadas de la postura inmanente a la clase de disciplina enfrentada, discurriendo hábilmente en economía, política, tecnología, arquitectura.

Motiva principalmente la atención, la internacionalidad y globalización de los participantes, en origen y en erudición, siendo de mayor envergadura y alcance, como un lugar usual, el elevadísimo ascendiente social de muchas de las consagradas e invitadas a intervenir en el programa. Un proceder así, descansa en conclusiones múltiples, en convicciones y determinismos fundados, en viabilizar la afirmación, en sostenerse en el instante, la fortaleza y el carácter mostrado y la ineludible firmeza en poder demostrar la incorrecta y venturosamente superada utilización de las formas y de las debilidades, a cambio del éxito obtenido. Son un buen presagio y una campanada de alerta en lo concerniente a la vagancia, el ocio y la pereza del sexo opuesto.