El difícil proceso de gobernar

Alexánder Ríos Arboleda
Columnista

Hoy que el mundo se debate en la angustia de la pandemia, salta a la palestra los diferentes estilos de gobernar, para atender tan preocupante infección en los territorios que se gobiernan. Pareciera que no es solo el frio análisis para observar cuáles son las alternativas a adoptar, sino que existen esas otras variables como es la recepción de las medidas por parte de la opinión pública o si la oposición aceitará la artillería para elevar a la n cualquier desliz conceptual del gobernante. Y a todo esto se agrega la intercomunicación que tenemos los humanos a través de la red de internet, que como hemos pregonado, graduaron de opinadores a todos, ya sean con aportes sesudos o descabellados, rodeados de ignorancia y en algunos casos de rabia y sectarismo político.

En Colombia el tratamiento del potencial contagio generalizado y debido a nuestro sistema político, permitió que desde el presidente Iván Duque hasta alcaldes como Carlos Alberto Maya, adoptaran medidas que beneficiaran en forma general el primero y particular el segundo, todos con el único fin del bienestar ciudadano. Desafortunadamente la presión ante el volumen del contagio se desbordó en medidas por doquier, consignadas en decretos. Mientras hoy se cerraba las fronteras con los países vecinos, en varios departamentos y municipios se impartía la medida del toque de queda a menos de 18 años y mayores de 65 años. Y así fue creciendo las acciones restrictivas de tránsito, evento que ocasionó que el gobierno nacional se viera en la necesidad de recoger tal avalancha de decretos, para que se ordenara la implementación, sin que perjudicara procesos como el del abastecimiento de alimentos. La decisión de Duque Márquez se antojó tardía y sin medir que ya la ciudadanía en su afán de evitar el contagio, las habían aceptado. El mensaje se interpretó mal y hasta cacerolazo se escuchó en varias urbes.

Como después de la tempestad viene la calma, ya se protocolizó la comunicación de los decretos municipales y departamentales con el Ministerio del Interior y se echó a andar el toque de queda en varios territorios. En Pereira disfrutaremos de la familia, la música, los libros, el cable y neflix este fin de semana. Como se ven las cosas este ensayo de acuartelamiento se repetirá con la semana mayor. Por la angustia y el desespero de muchos compradores, ya varios supermercados desaparecieron sus existencias de algunos alimentos, el alcohol y los antibacteriales. Por la razón, otros colombianos aplican estrictamente las recomendaciones médicas para evitar el contagio y de ñapa se han implementado los consejos cristianos de las cadenas de oración, para que esta unión terrenal y divina, permitan pasar este raro suceso en nuestra vida contemporánea colombiana y mundial.

A la dirección nacional del país le quedan muchos retos, no solo el de la salud, es la distorsión económica, el creciente desempleo por las medidas restrictivas de todo orden y una larga lista de situaciones que no se tenían prevista ante una verdadera contingencia que toco el territorio de cada nación.