El coronavirus, un mal que deja lecciones profundas

Fabio Castaño Molina
Columnista

¡No hay que mal por bien no venga! Nos dice claramente el refranero popular. Y a esta expresión sumaría yo otra que considero nos debe generar reflexiones más profundas ante la alarma mundial que se vive hoy por la expansión del coronavirus a los cinco continentes. Y es aquella que es muy recurrente escuchar o expresar ante los fracasos o momentos de infortunio que nos depara la vida: No es lo que nos pase, sino lo que hacemos con aquello que nos pase. Es muy claro que a pesar los avances de la ciencia no se haya encontrado aún vacuna para hacer frente a este flagelo originado en China y que es ya una pandemia por la forma tan rápida como se ha venido propagando a lo largo y ancho del planeta.

Las alarmas están prendidas con mayor intensidad en aquellos países que como la China, Italia, Irán, Corea, Francia y España, experimentan el mayor número de infectados y por ende de víctimas mortales. Se hace muy raro, como lo hemos visto por los medios de comunicación, apreciar desoladas las calles de algunas ciudades chinas que doblan fácilmente en número de habitantes a capitales como Bogotá. O que paraísos turísticos europeos como Italia y el Vaticano hayan reducido a sumas ínfimas el número de visitantes por las medidas muy estrictas adoptadas por sus respectivos gobiernos. Al mejor estilo del Chapulín Colorado, los llamados de los organismos de Salud en el mundo es que no que no cunda el pánico y se activen con rigor todos los protocolos para prevenir el contagio del virus o brindarle la mejor y rápida atención a quienes lo adquieran.

Pilas con las aglomeraciones, con el lavado permanente de las manos, con los saludos muy efusivos y ante todo con estar muy atento a todas las normas o recomendaciones que de manera oportuna vienen entregando las autoridades de salud, que como el caso colombiano, no han escatimado esfuerzos para implementar con absoluta eficiencia las medidas preventivas y de choque para hacer frente a los primeros casos de la enfermedad detectados en Bogotá, Medellín y Buga.