El carácter de Tamayo y de Maya

Jorge Eduardo Murillo
Columnista

Los seres humanos tenemos muchas maneras de mandar, ejecutar y dirigir en el desarrollo de funciones administrativas y políticas. Esto aplica a gerentes, directores, políticos y gobernantes, entre otros. A través de la historia muchos políticos han dejado huella, no solo por sus resultados y ejecutorias, sino también por el carácter que le han impreso a su manera de gobernar y lograr grandes cosas que marcan la diferencia.

Solo por mencionar dos casos, uno internacional y otro nacional, me remito a la Asamblea de las Naciones Unidas cuando el líder soviético Nikita Jrushov, se quitó el zapato y lo golpeó en la mesa para llamar la atención de los asistentes cuando no le paraban bolas. O el caso de Carlos Lleras Restrepo en 1970, cuando reloj en mano les dijo a los colombianos que les daba 30 minutos para irse a la casa, pues decretaba toque de queda para garantizar el orden público.

Eso es carácter y se requiere de manera especial para gobernar y gerenciar. En el caso nuestro coloco dos casos, pues a tan solo pocas semanas de iniciarse los mandatos de gobernador y alcalde, se presentaron dos situaciones donde se vio el carácter de nuestros dos gobernantes. Primero el gobernador Víctor Manuel Tamayo, en una reunión de instalación de la RAP del Eje Cafetero en la ciudad de Armenia, se emberracó y se retiró de la reunión. Al gobernador no le gustó que en la presentación del recién nombrado gerente de la RAP, se mostrara la ejecución presupuestal del presente año, solo para funcionamiento en cargos administrativos, por valor aproximado de los 2 mil setecientos millones de pesos, según él, se fueron en burocracia y nada para los proyectos de interés de los 3 departamentos. A los 15 días, producto de esa entereza de carácter, le pidieron la renuncia al director de la RAP los 3 gobernadores.

Luego hace tan solo 8 días, el alcalde Carlos Maya, de manera enérgica y respetuosa le dijo al presidente Duque que no habían llegado los recursos del orden nacional para la tragedia ocasionada por el invierno donde se perdieron algunas vidas y muchas viviendas. Estos dos casos de nuestros gobernantes nos dan tranquilidad, en el sentido de que para resolver ciertas situaciones, personas del gobierno central o de nuestras regiones, nos quieran meter el dedo en el ojo, tratándonos de “provincianos”. Así le toca hablar a los gobernantes y pedir muchos recursos del orden nacional y de la RAP, para ejecutar obras con recursos diferentes a los presupuestos locales. Bien por Tamayo y Maya en su férreo carácter.