El aborto es y será un crimen

Padre Pacho
Columnista

Los obispos de Colombia en un solo clamor en defensa por la vida, han rechazado, con profunda tristeza y consternación, que el niño Juan Sebastián, después de haber superado los siete meses de gestación y gozando de perfecta salud, haya sido abortado; que ni su propio Padre, agotando todos los conductos pertinentes, ante una corte vulneradora, de un derecho inalienable, cuya tarea no es diseñar políticas criminales, que hieran de muerte no solo la constitución, que juraron defender, sino a una sociedad que sueña con una paz, inalcanzable cuando se implementa la pena de muerte para los no nacidos.

Una sangre que clama al cielo, donde ni sus gemidos y llantos, son ya escuchados, por una sociedad que los considera intrusos e inoportunos; verrugas desagradables que hay que desaparecer; con la anuencia, de una execrable legislación, que ha convertido nuestros quirófanos en mataderos, de una raza, la única depredadora de su propia especie, en vía de extinción, ya que si, no puede estar seguro, ni en el vientre de su propia madre, ¿Dónde lo podrá estar?

Cuando madre Teresa de Calcuta, recibió el premio nobel de la paz, expresaba ante el mundo entero como el gran destructor de la paz hoy, es el crimen del niño inocente no nacido. Si una madre puede asesinar a su propio hijo en su seno, ¿Qué impedirá que nos matemos unos a otros? Las escrituras lo dicen: aunque una madre se olvidase de su hijo, yo no me olvidaré de ti, porque te llevo grabado en la palma de mi mano.

Hoy millones de niños son asesinados, y no decimos nada. Se habla de todos los homicidios que se dan diariamente en el mundo, pero nadie habla de los millones de pequeños, que han sido concebidos para la misma vida que tú y yo. Para mí las naciones, expresa madre Teresa, que han legalizado el aborto son las naciones más pobres, tienen miedo de los pequeños, tienen miedo de los niños no nacidos, y el niño debe morir porque no quieren ni alimentarlos, ni darles educación, por eso deben morir. Debemos orar para ponernos de parte de los niños no nacidos, y dar al niño la oportunidad de amar y ser amado. El aborto es una decisión tan miserable que un niño debe morir, para que tu puedas vivir como deseas.