Delitos de sangre no existen

Alexánder Ríos Arboleda
Columnista

Es Innumerable la cantidad de colombianos vinculados y condenados por delitos ligados al tráfico de estupefacientes, paramilitarismo, guerrilla y minería ilegal. De esas actividades se desprenden asesinatos, secuestros, masacres, violaciones y reclutamiento de niños, todo esto para beneficiar sus actividades delictivas. De los réditos económicos de estas fechorías se han lucrado políticos, empresarios, gobernantes y hasta miembros de la Rama Judicial.

En la mesa familiar se sienta el narco afamado que destila dinero por los poros y hace valer el liderazgo entre sus parientes por esa condición de macho alfa. A departir en la sala con sus hermanos se encuentra el político corrupto investido de senador, contando sus hazañas en el poder. El paramilitar o el guerrillero podemos hallarlo con su prole contándoles historias de sus conquistas territoriales y de lo bien que les va con sus negocios. A este gremio social disímil de delincuentes, una vez los capturan y los condenan, les queda una estela de lugartenientes entre ellos en ocasiones su propia familia, para que continúen con el legado o el imperio que han construido.

Entonces, ¿cómo incorporar socialmente a ese familiar que no ha hecho parte de la pandilla?, sabemos muy bien que no existe el delito de sangre, pero al menos se deben guardar las formas y el fondo en varios casos. No es posible que la ministra costeña de gobierno, nombre al hijo del paramilitar costeño Jorge 40, en el cargo de coordinador de victimas del Ministerio de Gobierno. A pesar que estamos en procesos de reconciliación, el Gobierno Nacional debe entender que la naturaleza de cicatrización de la violencia toma años en sanarse y es incorporando a los actores del conflicto y sus núcleos familiares si los necesitan, en procesos sociales acordes a las circunstancias. ¿Por qué no buscar en los miles de cargos de la Nación, un puesto para el hijo de Jorge 40 que no tuviera que ver ni tangencialmente con esas víctimas que tanto sufrieron con las acciones de su padre?

Ahora bien, como entender que los familiares de Vicente Blel, Habid Merheg y de la Gata, condenados o imputados por vínculos delincuenciales, están recogiendo el electorado que los benefició en el pasado y les permite continuar con un legado de poder que obtuvieron los encerrados por medios non santos. Consolidando el clan en el tiempo, extendiendo sus ramificaciones en diferentes posiciones del poder y preservando la gallinita de los huevos de oro.

Como poder interpretar si existe una contradicción social, en donde a la mesa se sienta a departir condenados con ¿inocentes o cómplices?, tiene a Colombia en otra controversia.

P.D. Vergüenza de nuevo para la Alcaldía de Pereira. Entran a ser investigados la secretaria privada del alcalde Mónica Botero y el director de Gestión del Riesgo Alexander López por sobrecostos en la compra de alimentos por la emergencia que ha originado la pandemia del Covid 19. Como la negociación es de dos puntas, por la parte privada que suministra también serán imputados Julio Cesar Bustos y Jhon Jairo Segura.

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