De tú a tú

Henry Carvajal Castro
Columnista

La historia más vieja del mundo es la de los hijos que no respetan a sus padres o del hombre que se convierte en demonio cuando peligran su patria y sus seres queridos, entendiendo que, cuando se va cerca del límite, se va cerca del riesgo.

Pasa hoy en cierta medida. Los hijos nuevos, sin las rejas de los estigmas y conveniencias, que nos apresó en nuestra juventud, van con su propio cuento por los linderos del riesgo y la aventura, sin entender que la vida hay que vivirla primero a través de las experiencias que enseñan, doman y muestran los caminos del conocimiento.

Hoy, el hombre afirma, con el mayor de los desapegos que: es dueño y dictador de sus principios, lo que la más de las veces quiere decir que, o su precio es elevado o es consciente que triunfar, avasallando los caminos del destino, está marcado en la propia sangre, haciendo siempre lo que más le gusta, sin importar el riesgo.

Es como si lo vital, trascendental e importante no fueran las realidades, sino las percepciones. Una, es de un abuelo de casta, extraviado en el estrato seis: “Mis hijos me quieren mucho, pero quieren más al perro”. O “Los dictadores son fuertes hasta que se desnudan y para ellos, el arte más valioso, es el de la apariencia, que como la del amor, es un jugo de muchos sabores”.

El arte de aprender la vida toma tiempo…mucho tiempo y obliga a transitar caminos de aciertos y equivocaciones, que muchas veces enseñan mucho más. Aprender de la vida, como del arte, toma tiempo. Y ni en la niñez, ni en la adolescencia, entendemos que, hay dos caminos a la felicidad y al éxito: el amor y la entrega incondicional al conocimiento que nos abra las puertas para rebasar las metas que soñamos.

Hoy, cierta parte de Colombia, en las diferentes escalas sociales, tenemos todo lo necesario o casi, pero o queremos más o tememos usarlo por los egos, el poder, la inconsciencia y la sinrazón, de persistir en la guerra dantesca y fratricida que nos lleva en el tiempo a las fronteras de la locura en la que, perro si come perro y el pez grande se come al chico, porque si y punto, sin ataduras de mea culpa o de inconsciencia.
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