De tú a tú

Henry Carvajal Castro
Columnista

La huella de Kabuki. Cuando Kabuki paró su vitrina junto al entonces Banco Comercial Antioqueño, 8a. con 17 y 18, ya hace más de 40 años, empezó la invasión del espacio público en Pereira. Una vitrina de casi dos metros de altura, 40 centímetros de ancho, cuatro estantes y mercancía de contrabando, marcó la pauta para que los transeúntes de ayer de hoy y como van las cosas los de mañana, por la débil e impotente señal de autoridad, sin capacidad de reacción, permitió que nuestra bella Calle Real se convirtiera en un vergonzoso bulevar.

La 8a. un espacio vital para la movilidad de los pereiranos y visitantes, la vitrina para ver y a la que mansamente se renunció, por un vergonzoso statu quo, ya que para los señoritos de los directorios de colores eran primero cien, después trescientos y ahora más de novecientos voticos, que pesan a la hora sumar para las campañas políticas que “hay que cuidar así sea cediendo casi que a perpetuidad el espacio público de los pereiranos”.

En la primera avanzada e invasión del espacio público se llegó al descaro de tomarse el parque La Libertad, obligando al gobierno de Juan Guillermo Ángel a tomar una solución radical que terminó con la construcción del Centro Comercial San Andresito, en terrenos de la antigua fábrica de Coca Cola. Pero, la solución fue por un tiempo. Hoy la impotencia de la autoridad desconcierta, la debilidad oficial aterra, la Octava cambió de dueño nuevamente y se convirtió en un bulevar de contrabando que quiebra, revienta y pasa por encima del comercio organizado que paga impuestos, está en regla y también aporta votos…si de eso se trata.

Por ahora, las nubes tapan y no dejan ver el cielo de una pronta solución, para que a la 8a. retorne ese paisaje de vida y encanto que construyeron los pereiranos ancestrales. Una solución, el Centro Comercial Manzana, de tres niveles -idea de Enrique Vásquez-, que se podría construir en la manzana de la peatonal de la 18 y calle 17, carreras 8a. y 9a. aprovechando la cobertura de edificaciones amplias y antiquísimas: Teatro Pereira, antiguo Anarkos, Centro Comercial y el almacén contiguo al Banco de Colombia. Una cara pero inaplazable y reividicante solución, que incluso podría ser la obra bandera del nuevo Alcalde Maya, para resarcirle el espacio público a los pereiranos.
¿Por qué Pereira paga, pero no tiene, Autopista del Café tramo Boston-Punto 30?