¿Cuáles fronteras?

Jairo Arango Gaviria
Columnista

En la cátedra de Historia Ambiental, orientada por el profesor Carlos Victoria de la UTP, comprendí que las fronteras ambientales, no son las mismas fronteras o límites de los territorios. En el caso de Colombia, mientras los límites de fronteras estas completamente demarcadas, son respetados por sus colindantes (vecinos), y sus gobernantes tienen autonomía y mando dentro del territorio, las fronteras ambientales no encajan en este marco.

Por ejemplo el río Amazonas, nace en el Nevado Mismi en los Andes del sur del Perú, y hace un recorrido de 6.400 Km, con una superficie de cuenca de 7.050,000 Km², atraviesa Perú, Colombia y Brasil. Considerado el río más largo del mundo contiene una quinta parte del agua dulce en estado líquido del planeta. Por esto es considerado patrimonio de la humanidad.

Si por su paso por cualquiera de estos tres países sufre alguna afectación, esta se verá reflejada a lo largo de todo su cauce, incluyendo su desembocadura. Es decir, es sistémico. La autonomía no es local sino general (incluye toda la humanidad).

La geopolítica, entendida según el diccionario ABC, “como la disciplina que estudia y aborda la situación política de un lugar y lo asocia con la geografía que está implicada”, no aplica para las fronteras ambientales, porque los gobernantes y líderes no tienen autonomía ni mando sobre estas.

Un gobernante, puede declararse en huelga contra otro de un país vecino, rompiendo relaciones diplomáticas, tomando medidas económicas y sociales contra éste; pero en cuanto a las medidas ambientales, poco o nada puede hacer. ¿Cómo haría para decidir que desde Colombia se decrete que el río amazonas deje de pasar por Perú o Brasil?

Igualmente podemos decretar cerrar la frontera con Venezuela con 2.219 Km, pero lo que si va a resultar muy difícil es que el virus covid19, no se extienda de un país a otro, y menos aún, si no están coordinadas las políticas públicas de salud entre Colombia y Venezuela.

Italia que en otrora fue fascista, hoy acepta la ayuda de China comunista. El virus no es comunista, ni capitalista; no es de izquierda, de centro o de derecha, está en el ser humano y se propaga a tasas exponenciales. No espera siquiera a que los gobernantes se sienten a conversar sobre lo divino y lo humano, para que su propagación adquiera niveles masivos irreparables. Lo seguro es que lo que pase a un lado de un país vecino, con seguridad a éste también lo afectará.

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