Contrato exploratorio

Jairo Arango Gaviria
Columnista

“Es un contrato que se firma entre dos personas para una eventual acción de captura de personas”
JJ. Rendón

Si alguien adelantara la tarea de definir al venezolano Juan José Rendón (JJ Rendón), en pocas palabras, se podría decir que: Es la nueva versión mejorada de la propaganda negra del siglo XXI en América Latina.

A diferencia de la propaganda que tiene la intención de crear una opinión que es favorable a una determinada organización, sana, transparente, y no oculta al creador del mensaje; la propaganda negra tiene por objetivo calumniar y distorsionar la información de alguien a quien se quiere perjudicar. Generalmente se recurre a la falsa información, al hacer creer que son mensajes reales del adversario. Es decir, la propaganda negra consiste en que se origina en una fuente distinta a la que se le asigna como verdadera, poniendo en boca del adversario lo que se desea que este diga, consiguiendo dañar la imagen, haciéndolo de tal manera que ante la opinión pública resulte creíble. Como requisito, es que no sea conocida su estrategia sino por pocas personas, evitando que sea vulnerada su calidad subrepticia.

Como ejemplo de esta propaganda están los autoatentados, la publicación de falsas encuestas y la manipulación de información en redes sociales.

Bueno, la propaganda negra, también evoluciona aportando nuevos conceptos, como el creado recientemente por JJ Rendón: “Contrato exploratorio”. Hasta hoy había pensado que lo de exploratorio se refería al sistema minero y de hidrocarburos. Pero su adaptación magistral y jurídica es propiedad de su autor, cuyo objeto es el de adelantar acciones que den con la captura de personas.

La justificación al contrato firmado entre JJ Rendón y el exmilitar Jordan Goudrean, para capturar personas cercanas al gobierno de Nicolás Maduro, se basa en la poca eficacia y gobernabilidad demostrada por el presidente Guaidó, quién como se sabe, no se sabe a quién es que gobierna. Rendón lo expresó a los medios de comunicación: “El presidente Guaidó no controla una fuerza policial en el país, por los que se analizaron diferentes escenarios como alianzas con otros países, gente de adentro que se pliegue a la constitución, actores que están afuera, como militares retirados”.

La realidad es que el desembarco fallido de algunos mercenarios para atentar contra el gobierno de Maduro en Venezuela, no deja de ser una caricatura más, que se suma a la lista de connatos mediáticos dirigidos a derrotar el régimen de un presidente, que con su forma de gobernar, deja muchas fracturas a la democracia y bastante frustración a un pueblo que se niega a morir. Insistir en este tipo de acciones ilegales es completamente inocuo; el camino para la restitución de la democracia es un pacto de partidos para la realización de elecciones, porque los contratos exploratorios fracasaron.

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