Conocimiento y necesidad

*Carlos Julio Restrepo Velásquez
Columnista
¿Qué es una necesidad? ¿Es el conocimiento una necesidad? Manfred Max Neef, economista chileno quien obtuvo en 1983, hace 37 años, el premio sueco Right Livelihood Award, considerado el premio Nobel alternativo en economía, por su modelo Desarrollo a Escala Humana, respondió claramente a estas preguntas. Según este modelo los seres humanos sólo tenemos nueve necesidades en todo momento de la vida, lugar, condición académica, política, social, género o edad, son: “Subsistencia”, “protección”, “afecto”, “entendimiento”, “participación”, “creación”, “ocio”, “identidad”; “libertad”. En este contexto entendimiento se asume como conocimiento crítico, según expresaba el autor.

Este modelo de desarrollo propicia la racionalización en la cadena de producción y consumo de bienes y servicios, procurando que sean ajustadas a las verdaderas necesidades humanas. El autor demostró que, en las diferentes culturas y épocas, lo que cambia es la forma como se satisfacen estas nueve necesidades. Por ejemplo, para satisfacer la subsistencia es necesario tener alimento, agua, aire, puro, espacio; y aunque los alimentos cambien considerablemente de una región a otra, la subsistencia como necesidad se satisface; igual ocurre con la protección, que necesita vivienda, vestido, zapatos. El Modelo plantea tres categorías axiológicas: Tener, Hacer y Ser; en cada una, los seres humanos establecen y clasifican los satisfactores que les provee su cultura, desde bienes de consumo hasta actitudes.

No es evidente en el modelo, pero el conocimiento como sentido crítico de la realidad es esencial para desplegar todas sus condiciones de estabilidad y desarrollo. Quizá eso explica que el modelo sea desconocido y en su momento no haya sido tomado más que como un interesante ejercicio académico, por no decir teórico. Una razón para su olvido puede ser que su implementación plantea una tensión fuerte entre dos conceptos: desarrollo versus crecimiento. Parecen lo mismo, pero no lo son, tampoco implican una relación vinculante de causa efecto; es decir, no siempre que haya crecimiento habrá desarrollo y no siempre desarrollo implica crecimiento.

La complejidad radica en el contexto y la perspectiva de lo que se analice. Una de las alarmas encendidas desde los años 90, sigue advirtiendo del consumismo irracional de bienes y servicios que afectan recursos no renovables. El conocimiento científico ya tiene evidencias de las afectaciones, pero no existe el criterio colectivo que cambie las tendencias que mantienen las alarmas. Se requiere una educación que promueva el conocimiento como criterio para cambiar la prioridad del crecimiento, sobre el desarrollo.
*Subdirector de Gestión de Conocimiento, Universidad Cooperativa de Colombia

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