Carta abierta al señor presidente Duque

Oscar Alberto Díaz Garcia
Columnista

Señor Presidente: Acusar sin fórmula de juicio al estamento militar de irrespetar la libertad de expresión y de la prensa libre, como lo acaba de hacer el Ministro de la Defensa con su consentimiento y respaldo, parece un exabrupto. El escándalo mediático desatado por la revista Semana, le hace daño a la institucionalidad y a la Republica. Mucho se ha escrito y opinado al respecto durante estos días, y el hecho nos invita a reflexionar sobre sus connotaciones con juicio imparcial, sin la calentura propia de la inmediatez y sin la saña de quienes pretenden provecho político de una situación que amerita mesura y justicia.

Recordemos, señor Presidente, que la institución más respetada dentro de todas en este país, es el Ejército Nacional; la más respetada y profesional, la más sacrificada. Respetuosa siempre del poder civil, dentro de sus filas infortunadamente también se infiltran personas indeseables que pueden hacer daño; mucho daño.
Hoy, ante la situación puntual que se refiere a la presunta persecución y perfilamiento que haría el aparato de inteligencia militar a personas y ciudadanos relevantes, sería prudente que todos, incluido usted, hagamos una reflexión sobre aspectos del tema.

Según el artículo 5 del Decreto 1512 de agosto de 2000, las funciones del Ministerio de la defensa son: Participar en la definición, desarrollo y ejecución de las políticas de defensa y seguridad nacionales, para garantizar la soberanía nacional… y el orden constitucional.

Cito además la ley estatutaria 1621 de 2013 que define las funciones de inteligencia y contra inteligencia de los organismos del estado a cargo de tales actividades. En una sentencia del consejo de estado, se refiere a la potestad discrecional del jefe del estado para llamar a calificar servicios a un oficial en determinadas circunstancias. La parte fundamental de la sentencia se compendia a continuación, para examinar a la luz de la ley si el ministro Holmes Trujillo incumple el mandato de las leyes citadas; y de paso usted también, señor Presidente.

“El llamamiento a calificar servicios es una figura jurídica con la que cuenta el Estado como facultad discrecional, que permite a la autoridad administrativa, adoptar la decisión de retirar del servicio activo a uno de sus miembros por motivos del servicio… sin embargo, esa facultad discrecional no configura una sanción, despido ni exclusión infame o denigrante de la institución. En efecto, el llamamiento a calificar servicios no puede constituir una sanción porque existe en favor del personal retirado, entre otras medidas, el reconocimiento y pago de una asignación mensual de retiro, con el fin de que puedan satisfacer sus necesidades familiares personales. Consejo de Estado, Sección Segunda, Subsección “B”, sentencia de 17 de septiembre de 2011.”

Es evidente que las circunstancias en que se produjo el reciente despido, fue simple y llanamente una reacción al mismo escándalo desatado por Semana. Reacción que usted señor, como jefe de estado, pretendió presentar como un acto administrativo, cuando en realidad fue un acto de retaliación de orden mediático, para calmar la opinión pública. Para recordar una frase de campaña que usted mismo y Trujillo ministro siguen usando con mucha connotación política: “el que la hace la paga”.

Considero que la revista Semana, escudándose en la libertad de prensa, produce desinformación permanente y con sus titulares más bien logra desestabilizar los legítimos órganos de inteligencia del estado, puntualmente el del Ejercito Nacional, presentando de forma perversa como seguimientos y chuzadas unas simples carpetas con información abierta y al alcance de todos los ciudadanos.

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