Cargas de Profundidad

Gabriel Alberto Toro Peláez
Columnista

Terroristas sueltos: Escritos recibidos por WhatsAPP motivan los siguientes comentarios, que debemos tener presentes, como elementos de juicio en desarrollo de las políticas de Estado, al que hemos entregado el manejo del orden social, como continente: de paz, libertad, democracia, disciplina pública y garantía de todos los derechos individuales.

Dicen: “Con 44 años he vivido: el fin de Franco, dos reyes, cuatro papas, la caída del muro de Berlín, bombas en Europa y USA, grandes crisis económicas, la pandemia, pero nunca he visto la izquierda creando riqueza y bienestar”.

En otro Petro convoca al movimiento indígena y al sur del país para construir un bloque histórico que llene a Bogotá, de multitudes, caos y violencia en nombre de la minga.

La izquierda quiere imponer la desinformación, la mentira y la calumnia, como estructuras sobre las que monta una especie de algarabía comunista convocando violencia y revolución armada, destruyendo valores y bienes materiale; buscando generalizar miseria, a fin de que el pueblo sienta necesidad de entregarse, mediante las prédicas populistas e iresponsablemente mentirosas, a favor de aquellos que aprovechan el caos, creado, para desprestigiar al gobierno que ellos pretenden sustituir como sus defensores.

El pueblo, creyendo diatribas altisonantes, mentirosas y calumniosas ; olvida quien produjo los daños, puso bombas, asesinó sus contradictores y aún sus propios amigos,( inculpando a sus oponentes), destruyó los bienes públicos y privados; torpedeó la democracia, coartó la libertad e impuso su arbitrariedad en campos veredas y ciudades,

Aprovechan la ignorancia de indígenas, la falta de información histórica de la juventud, aupando su proverbial rebeldía e ingenuidad para crear el caos, que servirá para inculpar a otros mostrándose como salvadores.

La indolencia de las gentes, la deformación de los hechos, creada por algún sector de los medios de comunicación y algunos líderes juveniles intoxicados de comunismo,( que sus propios dirigentes llaman “idiotas útiles”), terminan por condimentar la “sopa” destructiva.

Así, a sabiendas, con exagerada ingenuidad, los gobiernos y la sociedad colombiana, toleran conductas violentas, desorden social, deformación de la juventud, que empantanando su futuro, cree en “La blancura de los cisnes… o La virginidad de los algibes…” mientras los rebeldes infiltrados, con apariencia de ovejas, en cargos públicos,( aun conociendo que son estructuralmente mentirosos) tienen el propósito de ir avanzando, porque a largo plazo, cuando todos estemos cansados nos entregaremos dócilmente al régimen tiránico del que son ejemplo los países socialistas.

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