Cargas de profundidad

Gabriel Alberto Toro Peláez
Columnista

Frente a fuerzas dañinas, que a lo largo de la historia, han arremetido contra la vida de los seres humanos, florece la fe, dirigiendo las miradas y oraciones hacia el Supremo creador del universo.
Estamos en tiempos difíciles, hoy coincidentes con la Semana Santa; ocasión propicia para meditar en el inconmensurable poder de Dios e implorar su misericordia.

Hoy jueves 9 de abril 2020, conmemoramos la Santa Cena que nos dejó dos Sacramentos: la eucaristía y el sacerdocio. En el primero Jesús nos recuerda que dio su vida por nuestra salvación y en el segundo a través de sus apóstoles nos entrega las enseñanzas divinas, camino a la salvación.

El Viernes Santo, en Pereira, siguiendo medios virtuales, recordaremos el doloroso camino del Gólgota y el grito de agonía de Cristo “en tus manos entrego mi espíritu”, cuando ofrendando su vida, nacen nuestras esperanzas de salvación. A las seis de la tarde del viernes “El Milagroso” se expondrá en el atrio de la catedral de Buga, (con transmisión de Telepacífico), para que podamos unirnos en plegaria por su misericordia.

El sábado santo recordaremos la procesión de nuestras mujeres con cirios encendidos recorriendo las principales calles de la Querendona en homenaje a la Virgen de La Soledad, que representa el dolor y sacrificio de todas las madres por sus hijos.

El Domingo próximo evocaremos la resurrección, día de capital importancia para los católicos, como que es el triunfo de Jesús, sobre el pecado, redimiendo a la humanidad, con su crucifixión ordenada por Poncio Pilatos en el año 30, acusándolo de “sedición”

La cuarentena obligada, con altas dosis de voluntad, que se viene cumpliendo, no solo es una oportunidad de estrechar los vínculos familiares y expresar nuestra solidaridad con los vecinos, y la humanidad entera, sino que en esta Semana Santa, nos proporciona la ocasión de aproximarnos mas espiritualmente a Dios para implorar su misericordia a fin de que nos ayude a superar esta crisis de salud y los colaterales y subsiguientes problemas financieros. El Supremo Creador nos guarde, nos proporcione salud y permita que superemos esta pandemia y sus consecuencias.

Recordando que en la cruz, nuestro Señor nos entregó a la Virgen María, como madre universal, evoquemos su intercesión para que derrame sus gracias y nos proteja, de los peligros que nos acechan.