Cargas de profundidad

Gabriel Alberto Toro Peláez
Columnista

Mientras que el Covid 19 tiene en alerta al mundo entero, es peor el virus del miserabilismo en la mayoría de los colombianos que desea que El Estado le solucione todas sus necesidades, sin ningún esfuerzo para superar la pobreza. El tema fue abordado por el político y consagrado economista ecuatoriano –de origen libanés- Alberto William Dahik Garzozi, quien nos ilustra con las afirmaciones que aquí resumo.

Se refirió a la nefasta época de Mao que condenó a la pobreza a más de mil millones de chinos. Ese período fue superado por Chou-En-Lai, con sus cuatro pilares del desarrollo: Agricultura, Industria, Defensa Nacional, Ciencia y Tecnología (1963).

Envió a destacados estudiantes a las mejores universidades del mundo, saliendo del dogmatismo maoísta hacia la visión globalizada. Y cuando recibió la visita de Nixon en 1972, mostró la apertura hacia un futuro moderno.
Den Xiao Ping (sucesor de Mao) lanzó la revolución económica, liberando la condición de trabajo, generando facilidades para contratar y despedir gente. El Estado renunció a la potestad de controlar precios y autorizó la propiedad privada, aceptando la inversión extranjera; extendiendo la economía liberal.

China no ha dejado de crecer; no se volvió a hablar de las maldades del capital extranjero, ni se condena la inversión foránea; se abandonaron las críticas al “Imperio”, tan socorridas en nuestra nación por los mamertos; abandonaron el odio de clases, aparecieron a borbotones los millonarios y el consumo de los artículos de lujo.
Escucharon a Milton Friedman -icono del neoliberalismo-. “No siguieron las tonterías económicas de Mao, Marx, Engels, Fidel Castro, El Che, ni de Chávez; no volvieron a gritar “Fuera yanquis”, ni a hablar del colonialismo europeo, ni a utilizar vocablos de la izquierda improductiva.

La China nos da un ejemplo de su pujanza, al construir en sólo 10 días el macro-hospital Wuhan Volcan, con 1000 camas disponibles para dar respuesta a la alerta sanitaria del coronavirus; mientras en Colombia, tardamos diez años o más, para instalar un Centro de Salud, o hacer 10 kilómetros de carretera. Lo anterior, nos da pie para aconsejar a los Ingenieros, Contratistas y Funcionarios colombianos: “que se modernicen y aprendan de los chinos; a no demorar las obras, buscando reajustes o lo que ellos denominan imprevistos”.