Cargas de profundidad

Gabriel Alberto Toro Peláez
Columnista

Se abren las puertas del 2020 con nuevas esperanzas de que la prensa asuma su papel de orientadora de opinión, utilizando de manera racional la libertad de que goza en nuestro país, pero cumpliendo con los dictados de la ética profesional que incluyen responsabilidad y veracidad.

Buen ejemplo nos presenta el acertado y magnífico columnista Álvaro Ramírez González, quien su artículo titulado “El mal concierto de los desafinados músicos” señala cómo muchos medios de comunicación fueron permeados con la “mermelada” repartida a borbotones por el gobierno de Juan Manuel Santos, desfigurando la verdad con opiniones, inclusive fundamentadas en la falacia politiquera de los izquierdistas.

“… una parte muy importante de la prensa colombiana está desinformando y envenenando a propósito a los ciudadanos que los leen, los escuchan o los ven…”. Continúa Ramírez González: “…La prensa ya huérfana de mermelada en este gobierno Duque, está cometiendo unos abusos de desinformación gravísimos y sobre todo llenos de mala fe…”.

Relata cómo el periodista Hernán Peláez Restrepo, en la W Radio solicitó “que no se enriquezcan más los bancos con el 4×1000”; cuando en realidad este impuesto va directamente a las arcas gubernamentales.
Las malas costumbres de los dilapidadores funcionarios de la anterior administración, fueron cortadas de un tajo por el presidente Iván Duque, impactando las exageradas utilidades provenientes de graciosas e innecesarias pautas publicitarias, causando la quiebra de varios medios de comunicación como la Revista Semana, Noticias Uno y la crisis de El Espectador, El Tiempo, CM& y Canal 1.

Ante la desinformación difundida por los manifestantes de izquierda, acolitados por algunos periodistas que se distancian de la ética profesional, es pertinente aclarar que se fundamentan en un manipulado clamor social, trayendo a cuento injustificadas y tan diversas motivaciones, que sólo buscan atraer a todos los sectores sociales, colgados de un muestrario de multiplicidad de razones para captar la voluntad de los ingenuos y de volubles masas juveniles, que irrazonablemente salen a protestar en algarabía carnavalesca, aupada por maestros, sindicalistas, politiqueros de izquierda y periodistas nostálgicos de melíferas utilidades.

Las verdades que se olvidan son que el presidente Iván Duque ha cumplido con su palabra de gobernar con responsabilidad y seriedad, sin gastos suntuarios ni publicidad innecesaria, reduciendo los costos de la nómina oficial, tal como muestran las cifras, a disposición del pueblo colombiano.