Cargas de profundidad

Gabriel Alberto Toro Peláez
Columnista

Cuatro puntos oscuros están saliendo a flote sobre el Centro Democrático en el departamento de Risaralda, que han revelado el malestar entre muchos de sus militantes, por su desatinado manejo.

Primero- En la contienda electoral del 27 de octubre, advino el descontento de las huestes cuando se presentaron candidatos ajenos al Partido, apoyados por el Senador y el Representante a la Cámara, como Eduardo Cardona Mora –enemigo del uribismo- para la Gobernación; al igual que otros, escogidos por fuera de la cantera del C.D., cómo sí en este, no existieran personas debidamente preparadas para cumplir un buen trabajo en los cargos que estuvieron en disputa.

Segundo- Según decires y publicaciones de diferentes medios, quince días antes de elecciones, algunos integrantes del Comité Departamental del Centro Democrático, sin parar mientes en que tenían su propio candidato a la Gobernación, provocaron la desbandada hacia la candidatura de Víctor Manuel Tamayo Vargas que ya veían triunfante.

Tercero- No se ve con buenos ojos, por buena parte de los militantes del Partido, que en su Comité Departamental existan estrechas relaciones de parentesco, ni que esta circunstancia sea tenida en cuenta para proponer candidatos suyos ante el nuevo gobernador de Risaralda Víctor Manuel Tamayo, como canonjías derivadas del ávido apoyo.

Cuarto- El Comité Departamental y los directivos del Centro Democrático que debieran buscar, a toda costa la unidad del Partido, vienen desconociendo la tesonera e importante labor del diputado Durgues Espinosa y aún de la Senadora María del Rosario Guerra de la Espriella –ligada indisolublemente al departamento de Risaralda- hasta el punto de que, en sus reuniones con el ahora gobernador electo Víctor Manuel Tamayo, definen el respaldo a su gestión gubernamental, sin contar con la presencia de estos dos personajes electoralmente reconocidos como dignos representantes del Partido, con votos contantes y sonantes en las urnas, como corresponde a la democracia.

Los fenómenos señalados debieran motivar la depuración del Comité Departamental del Centro Democrático en Risaralda y la corrección de su rumbo, hacia la unión del partido sin reticencias ni descalificaciones como aquella de que “los que no están con nosotros, son todos deshonestos…”.
Entonces… ¿Cómo siguen las paradas…?