ANIF vs. Cajas de Compensación

Alvaro Rodríguez H.
Columnista
Una jugada maestra donde revuelca su “independencia conceptual y su autonomía operativa”, lanza la ANIF para darle golpe de gracia a muchas Cajas de Compensación, que es de lo poco que funciona en Colombia.

Certero. Un golpe fulminante al corazón de estas entidades para eliminarlas “como una fórmula para impulsar el empleo en el país”.
Hace rato les tienen ganas. Son un premio gordo a quienes buscan apoderarse de sus recursos. Engordar al gobierno corporativo.

Las Cajas de Compensación son atractivas. Les vuelve los ojos vidriosos a especializados corruptos. Son un ancla. La politiquería las persigue como trofeo por capturar. De hecho ya lo han hecho en varias regiones y los resultados son deplorables. Un insulto a la decencia.
Esta próxima la Asociación Nacional de Instituciones Financieras de completar su medio siglo de fundada. Dos expresidentes, un poeta y un mal gobernante, Belisario y Samper, han pasado por su dirección.

No es nueva. Hace rato, insisto, le tienen ganas: la ven con ojos y mandíbula de cocodrilo. Todos se la quieren tragar.
Tiran por los cuatro costados para ver quién queda con el ponqué. Con el pedazo de torta en los bolsillos de registradora de ciertos capitales que asoman como la cabeza y la cola del cocodrilo. ¡No hay pantano que valga! Arrancan por debilitarlas. Por darle golpes seguidos como si fuera un botín para recoger en el cuadrilátero.

Con argumento de directorio político: los costos salariales bajo la premisa cierta, todos los gastos son demasiados elevados.
Y vuelven los empresarios con su grito de guerra y de alarma, al a vez, ya conocidos: generar mayor puestos de trabajo.
El exministro Alejandro Gaviria la llama de exabrupto y le agrega más: una propuesta destructiva.
Puede que hoy hagan parte de luces de bengala para entretener la galería y desviar la atención de problemas sustanciales.

Claro que muchos empresarios y hasta el propio presidente Duque, conociendo el momento, saben que la herida no está para más sal sobre sus lomos.
Estamos notificados como un mal chiste para ponerle cuidado con los ojos de cocodrilo: “La Asociación Nacional de Instituciones Financieras, ANIF, desde su creación en 1974, ha jugado un papel de liderazgo en la defensa de la economía privada y la buena política económica”.
Sólo que ahora estamos alertados. Lo sabemos, por la cola del cocodrilo. En Risaralda, si que le tienen ganas al cocodrilo. ¡Pero siempre les muestra su mandíbula!