Aborto u homicidio

Iván Tabares Marín
Columnista

Un abogado explicó la semana pasada para un periódico nacional que en estricto sentido legal o jurídico no hubo homicidio porque la Corte no puso límite a la interrupción del embarazo en los tres casos que la misma Corte autorizó. Eso es completamente cierto en la técnica jurídica: una conducta es delito porque así lo determinó la ley. En el caso del aborto, el Congreso no ha querido legislar en representación del pueblo, y nos queda la duda sobre si un fallo de la Corte Constitucional es ley cuando es aprobado por dos o tres votos más de los magistrados que suscribieron positivamente la sentencia.

Eso significa que, si los médicos interrumpen el embarazo en las semanas 32, 34 o 36, cuando el niño prematuro es perfectamente viable, tampoco es un asesinato y la destrucción del no nato con pinzas es un procedimiento perfectamente legal y constitucional. Además, otro punto que deja numerosas dudas es una de las causales que autorizan el procedimiento médico: la enfermedad de la madre que implique un grave riesgo para su vida. En esa causal se incluyen los trastornos psíquicos o emocionales de tan variada interpretación y no exigen especialización del psicólogo o médico que los certifique. ¡Horror!

Para la ciencia médica, es de mucho riesgo para la madre la realización del procedimiento en los últimos meses de embarazo, algo que no tuvieron en cuenta los magistrados. Además, el embrión tiene una composición genética distinta a la de la madre. Este hecho tampoco importó a los magistrados cuando consideraron que la madre tiene pleno derecho a decidir el aborto sin la intromisión de terceros, incluido el padre. Algunos colectivos sostienen que es un derecho humano exclusivo de las mujeres tal decisión. Ridículo. Ningún derecho humano puede estar definido por el hecho de tener vagina.

Se conocen como “feminazis” a las mujeres, generalmente lesbianas y marxistas, que conforman los movimientos que apoyan el enfoque de género y el aborto sin restricciones. Se les llama así porque dicen representar menos del 10 por ciento de la población, la comunidad LGBTI, y aspiran a imponer su ideología al 90 por ciento de la población heterosexual restante, destruir toda forma de heterosexualidad y legalizar el incesto y la pedofilia. La nueva raza aria.

Las feminazis mezclan los códigos para hacer política marxista; hablan como demócratas al defender su torcida interpretación de los derechos. Como la condición de “humano” se logra con el lenguaje, tal como lo sostiene la filosofía estructural, el niño antes de aprender a hablar es un “animalito” y, antes de nacer, es “un pedazo de carne desechable” de la madre. La naturaleza humana, dicen ellas, es un mito de la sociedad patriarcal. Para el mismo estructuralismo, el ser humano es una creación mental, un algoritmo, no una persona, como lo he repetido muchas veces; pero esto lo callan las feminazis porque deja sin piso su juego de palabras.