A qué horas nos sueltan

Lisandro René López Martínez
Columnista

Uno de los grandes protagonistas, que supondrá un mundo con la cuarentena temeraria del Covid-19, es sin lugar a dudas la Recreación. El gobierno tendrá que colocar en la primera línea de sus decisiones el tema de la recreación, más temprano que tarde.

La recreación ha traspasado la línea de una simple actividad lúdica, en la actual coyuntura, a constituirse progresivamente en un campo de atención prioritaria y de prácticas con identidad propia, convirtiéndose en un instrumento de desarrollo humano y de calidad de vida con posibilidades culturales, educativas y sociales.

La recreación es considerada un derecho humano básico como son la educación, el trabajo y la salud. Nadie debe verse privado de este derecho por razones de género, orientación sexual, edad, raza, credo, estado de salud, discapacidad o condición económica.

El desarrollo de la recreación, durante la cuarentena, se debe facilitar por medio de la provisión de las condiciones básicas como la seguridad, el abrigo, los ingresos, la educación, los recursos sostenibles, la equidad y la justicia social.

Cuando se menciona la palabra recreación, las personas y en especial los niños, lo asocian generalmente a entretenimiento y la alegría, pasatiempos que no supone productividad. Pero la recreación es más compleja y amplía la enseñanza de valores y conocimientos que es necesario como parte de nuevos factores de socialidad.

La palabra recreación proviene del latín “recreatio,-onis” que significa “aquello que refresca o restaura”. Por su parte “recrear” según la Real Academia española significa divertir, alegría, deleite. Desde su concepción el término recreación es sinónimo de encuentros.

Recuerdo una sentencia del colegio: ¿a qué horas nos sueltan?

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