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miércoles, junio 19, 2024

¿Somos realmente libres? Primera parte

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Jean-Paul Sartre, un destacado filósofo existencialista francés, formuló la idea de que “la existencia precede a la esencia”. Este concepto, desafía la noción tradicional de que los seres humanos tienen una naturaleza esencial que determina su propósito y comportamiento. En su lugar, Sartre propone que las personas primero existen y luego, a través de sus elecciones y acciones, definen quiénes son y qué quieren ser.
No hay una naturaleza humana predeterminada; cada individuo es responsable de crear su propio ser y significado. Esta perspectiva implica que la libertad es una condición fundamental de la existencia humana. No estamos determinados por una naturaleza o esencia previa, sino que somos libres para decidir quiénes queremos ser.
Sartre describe la libertad como una condición radical e ineludible del ser humano. No podemos escapar de nuestra libertad; incluso no elegir es una forma de elección. La libertad no es simplemente la capacidad de hacer lo que uno quiere, sino la capacidad de tomar decisiones y asumir la responsabilidad por ellas. Estamos “condenados a ser libres”, en el sentido de que siempre estamos eligiendo, y con cada elección, creamos nuestra identidad.
Con la libertad viene la responsabilidad total de nuestras acciones. No hay excusas válidas, como la naturaleza humana, la sociedad o Dios, para justificar nuestras elecciones. Sartre argumenta que los seres humanos a menudo experimentan angustia al confrontar su libertad y la responsabilidad absoluta que conlleva. Esta angustia es un reconocimiento de la magnitud de nuestra libertad y la carga de responsabilidad que implica.
Sartre también explora cómo nuestra libertad interactúa con la libertad de los demás. En su obra “El ser y la nada”, introduce el concepto de “la mirada”, que describe cómo la presencia de los demás puede hacer que nos veamos a nosotros mismos como objetos y no solo como sujetos libres. Esta interacción puede llevar a conflictos y luchas de poder, ya que cada persona busca afirmar su propia libertad en un mundo compartido con otros seres igualmente libres.
En su obra de teatro “A puerta cerrada”, Sartre plantea la idea de que “el infierno son los otros”, sugiriendo que la presencia constante de los demás puede limitar nuestra libertad y provocar conflictos. Una frase que refleja, la complejidad de las relaciones humanas y la dificultad de mantener nuestra libertad mientras reconocemos la libertad de los demás. ¿Somos realmente libres? Continuara…

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