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domingo, abril 21, 2024

SOMBRAS DEL 2024

Es tendencia

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En la contienda presidencial pasada, el resultado entre los disputantes era tan incógnito que cualquiera que triunfara tenía el sello de ser un salto al vacío de la misma efectividad del Tequendama. Uno por su concepción ideológica estatista en lo que el cambio no debe ser reformista (construir y mejorar sobre lo existente) si no la implantación de un modelo institucional distinto; el otro, un gruñón con toques de tarambana que estaba inmerso en lo que creía combatir. 

Lo real en el dilema es que los electores prefirieron jugarle a un candidato que podría enjugar tantas frustraciones nacidas de incumplimientos repetitivos y sostenidos por los que entran al mando en variados escalones a enriquecerse rápidamente. De cierto que el ganador no se escapó de este karma, inquebrantable aquí y en Cafarnaúm.

Algunos en la corona del triunfo se apartan de promesas para deslizarse a campos distintos con tonalidades difusas. Pero según los taxistas: “nosotros los subimos, lo que pase también es culpa nuestra”. Lo que la población siente es que el desarrollo económico de la nación se desploma rápido, con dudas en reformas exclusivas que presuntamente pueden ser álgidas (dolorosas), desaprovechando oportunidades mundiales, ejemplos, en alimentos, energía renovable, cambio climático, la suerte que tendrá el empleo, el ensanche productivo; las inapetencias nacional y extranjera para invertir, teniendo en cuenta un lánguido 0,6% del PIB (2023) con lo que el estancamiento denota ser mayor ante el afán manifiesto de proliferar el endeudamiento y el desorden en las cuentas oficiales. La situación es acompasada con posturas surgidas por tensión entre las Ramas del poder público, que gira alrededor de la prevalencia del Estado de derecho. Lo más connotativo es saber la direccionalidad que el Gobierno busca en la consolidación ideológica del rumbo estatal. 

Para juntar voluntades se ha pedido una Mesa de unidad nacional para lograr acuerdos que en tiempos aciagos se requiere con el fin de consensuar planes y medidas que sirvan de motor en la dinamización del empuje productivo. Incluso, quien asimismo ha hablado de la concertación ha sido el Presidente Petro, pero eso se ha cerrado con broche de hierro en la reconformación ministerial y el impulso activista de sus allegados. La urgencia de una política de reactivación contracíclica frente a los informes del Dane y recomendaciones del Fondo Monetario (FMI), han quedado en el cesto del olvido.  En tal sentido, el exministro José Antonio Ocampo se declara sorprendido por la falta del Gobierno “en una clara política de reactivación” y contradice al Presidente en su afirmación de que “las finanzas públicas no están al borde del colapso”, lo cual es riesgoso para el país por lo que los agentes concurrentes desdeñan el mercado territorial. En esa línea es coadyuvante lo expresado por el presidente de Cerro Matoso, Ricardo Gaviria: “Nuestros inversionistas extranjeros tienen preocupación porque les parece que es complejo operar con esta cantidad de incertidumbres”. Esa empresa canceló al Estado el año pasado $765.000 millones, previéndose para éste una reducción inmensa y quedar en $20.000 millones. De paso hay que decir que las exportaciones en general, en la vigencia anterior, se redujeron en (12,9%) a la par de la baja en importación de maquinaria por falta de inversión, lo que significa un fuerte campanazo. Mientras tanto el minhacienda Bonilla, anuncia un proyecto de ley tendiente a ampliar la deuda pública para cubrir el financiamiento gubernamental en lo que resta del período, hecho que llevaría probablemente a romper la Regla Fiscal. En la zozobra, la construcción y la infraestructura patinan en lo dubitativo, siendo ellas apalancadoras de inversión, empleo y crecimiento. Pero el Gobierno y varios gremios claman por acelerar la disminución de las tasas de intervención del BR con el fin de activar los gastos de hogares que, si bien es real que ha habido una desaceleración de la inflación, esta podría mayormente desbocarse al liberar porcentajes que elevarían la cresta de precios y cargas a los deudores. Hay que actuar con prudencia.

A todas estas, ¿qué irá a pasar con Ecopetrol, la primera empresa del país?

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