Por Andrés García
“Me encanta ver caras amigas y me encanta ver ese brillo en sus ojos, ese brillo que tiene el docente, los verdaderos héroes de la sociedad porque en sus manos está el aprender a despertar la llama por el conocimiento en los niños y niñas de las Instituciones Educativas de los 12 municipios no certificados.
Hoy, en nombre del gobernador Juan Diego Patiño Ochoa, quiero dejar la siguiente invitación: Muchos de los niños y niñas que llegan a nuestras aulas encuentran en el proceso educativo la gran alternativa para el desarrollo de su proyecto personal. Hablo en nombre de esos niños y niñas, indígenas, afros, mestizos que, en casa, en condiciones complejas, difíciles, no tienen la posibilidad de encontrar un proyecto de vida.
Ese niño y esa niña, a los que hoy quiero que honremos, encuentran en la educación un salvavidas, un motivo para alejarse de su realidad, pero lo más atractivo encuentran las herramientas para comenzar a ver el mundo de manera absolutamente distinta. Se dan cuenta de que no necesariamente la realidad es cómo la observan desde casa. Se dan cuenta de que la realidad y el mundo es un trampolín infinito de oportunidades ¿Y saben quién les da esa llave maravillosa y fantástica? Ustedes, los docentes. Los docentes se vuelven los papás, las mamás, los padrinos, las madrinas que esos niños no tienen en casa. Ustedes son ese aliento vital, ese soplo de vida que la comunidad requiere y es aquí es donde la Secretaría de Cultura de Risaralda entra a acompañarlos.
El Ministerio de Educación Nacional, MEN, y el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes han implementado el programa SINEFAC, Sistema de Educación para los Procesos de Formación Artística y Cultural. Ustedes, docentes de artes, están en la misma frecuencia de este programa. Por eso quiero invitarlos a que todos tomemos nuestro dial y lo sintonicemos en la modalidad cultura/educación – educación/cultura. En el colegio fui víctima de bullying. Mi sensibilidad hacia el arte, las letras, la oveja lectora de la familia, me llevó a que mi comportamiento fuese disruptivo frente al del promedio. El arte fue mi salvavidas. Yo envejecí, pero el bullying sigue joven y ese bullying continúa presentándose en nuestras instituciones educativas.
Estoy seguro de que los jóvenes que se logran conectar con una expresión artística y cultural como las artes visuales, la lectura, la escritura, la oralidad, las bibliotecas, el teatro, las danzas, la música … no sé si se hacen mejores personas – porque a veces me sorprendo al observar la actitud de algunos artistas – pero sí les dan más oportunidades para que ellos aprendan a reconectar con su grandeza interior. Creo que las grandes transformaciones no las hace un hombre. Las hacemos cada uno de nosotros, diariamente, a partir de nuestros actos, de la forma cómo le damos la mano al otro, en este caso para que a través del arte encuentre un propósito de vida.
No queremos más niños que se suiciden en los municipios, no queremos más deserción escolar, no queremos más feminicidios en Risaralda. Esto lo logra la educación de la mano de la cultura. El arte y la cultura elevan la autoestima. El símbolo de la agresión es la desconfianza en uno mismo. Articular este binomio, es la fórmula. Bienvenida esta nueva era donde la Cultura es la protagonista”. *Secretario de Cultura de Risaralda (Palabras de instalación del SINEFAC, en la UTP).
