19.9 C
Pereira
domingo, julio 14, 2024

Síndrome del complot

Es tendencia

- Advertisement -

Alfonso Gutiérrez Millán

Columnista

Es frecuentísima la tendencia -entre nosotros y entre los otros-, a explicar los actos más terribles que acontecen en este mundo por obra y arte de alguien que, siempre en la sombra, sería su verdadero autor. Lo cual ha dado origen a una hipótesis aparentemente frágil pero suficiente para muchísima gente: el síndrome del complot.

Lo anterior no podría existir sin otra fascinación humana: la teoría del secreto, explicada así por el sociólogo Georg Simmel: “El secreto comunica una posición excepcional a la personalidad, y ejerce una atracción social independiente de su  contenido… el instinto natural de idealización y el temor natural del hombre actúan conjuntos frente a lo desconocido para aumentar su importancia y consagrarle una atención que no hubiera prestado a la realidad clara”.

Pero, además, ocurre que los conspiracionistas casi siempre obran por algún interés político. Al presidente Roosevelt lo acusaron sus enemigos de ocultar informes que predecían el ataque japonés a Pearl Harbor, debido a su interés por que los EE.UU. ingresaran a la II guerra mundial. La pandemia se debería a los chinos, que ensayan una de sus armas de guerra bacteriológica, etc. Y así podríamos seguir con numerosos acontecimientos históricos, los cuales se explicarían por la existencia de esos personajes que complotan en la sombra.

Para algunos escritores la persistencia de la teoría del complot o de la conspiración tiene origen teológico: en la antigüedad, todo lo que no se podía explicar fácilmente se atribuía a algún dios, como ocurre en el antiguo testamento con el diluvio y otras muchas desgracias. Ahora bien: en la modernidad, con aquello de Nietzsche y la “muerte de Dios” no quedaría más que adjudicar los sucesos más terribles a personajes o grupos humanos que, desde luego, operan siempre en el mayor secreto. Quizás por ello, cuando los partidarios de las conspiraciones llegan al poder se convierten en algo semejante: Hitler creía ciegamente en la conspiración de los llamados “sabios de Sión”, por lo tanto desarrolló su propia conspiración para exterminar judíos.

¿Creen ustedes que nuestros males obedecen a conspiraciones o complots santistas, uribistas o comunistas?

Artículo anterior
Artículo siguiente

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -