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miércoles, febrero 28, 2024

Sin miedo al cacareo

Es tendencia

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Luis García Quiroga
Columnista
Puede ser que lo que necesita Pereira no sea un cambio de maquillaje ni de protagonistas sino un cambio de actitud de sus dirigentes. Incluso sin demeritar algunas cosas de recientes alcaldías, tal como lo hizo el alcalde Maya en su informe de gestión del lunes pasado, informe para analizar con lupa y con justicia.

Pero de cara a la grave coyuntura social y de infraestructura urbana de movilidad, son irrelevantes los cambios cosméticos, el cálculo político, las redes sociales, el autoelogio o la retórica de echarle la culpa a otros. Está probado que no es suficiente. Que hay tareas pendientes. Que hay insatisfacción. Y que en la falta de confianza pública, mucho tiene que ver el sector privado.

Son los dirigentes quienes con sus altibajos, (escándalos, arrogancia y chambonadas) se encargan de generar la fatal falta de confianza pública.

Los destinos y desatinos no son sólo responsabilidad de los gobernantes. También el empresariado levita entre los intereses de la ciudad y las conveniencias personales y de negocios. Ellos no lo creen así, pero la gente lo sabe y no quiere empresarios de gelatina que se acomodan al envase que les pongan. Y eso hay que cacarearlo porque hace daño a la ciudad.

Si hay una lectura que no hacen los asesores y estrategas, es que mientras no haya apertura mental y un cambio de actitud y de formas, serán inútiles los inventarios o lo que sea que inventen como intento para generar confianza pública. Cambiar mentalidad, actitud y formas, es posible, pero exige coraje y voluntad política.

En Pereira estamos viviendo la paradoja del empuje de capital financiera del Eje Cafetero y Norte del Valle y en contravía, el deterioro social, empobrecimiento de la clase media, bajón en la calidad de vida, en la competitividad y en el atraso de la infraestructura vial entre otros factores con tendencia a empeorar, si no nos pellizcamos.

Y eso hay que cacarearlo, porque la prioridad no son los inventarios de lo que falta. Para eso está Planeación. Lo que falta es integridad en el actuar y grandeza en el pensamiento.
No perdemos la fe, pero lo que los pereiranos quieren de nuestros dirigentes es que piensen y actúen con grandeza. Y de los columnistas, que le tomemos el pulso al sentir ciudadano, a las falencias del desarrollo y abusos con el erario y el poder. El cacareo puede ser incómodo, pero mientras sea respetuoso y justo, se le debe tener más miedo a la zalema.

El elogio es bueno, pero no es una meta; la crítica constructiva es el desafío que invita a avanzar o corregir el rumbo si el poderoso es inteligente e intuitivo. Los mejores gobernantes toman distancia de los aduladores y aprenden a recibir la crítica. Incluso, deberían agradecerla, cuando es honesta.

Para estar informado

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