Silencio vergonzoso

Alexander Ríos Arboleda

El pasado 20 de julio, se dio la instalación del nuevo Congreso de la República, y de paso la despedida oficial del presidente saliente Gustavo Petro, quien pronunció un discurso de balance de su gestión durante su estadía en la Casa de Nariño. Lo extraño en el recinto fue solo el alboroto de la fanaticada de congresistas del Pacto Histórico con la presencia de su líder. La bancada del Centro Democrático opositora de principio a fin del proyecto equivocado de izquierda, partido que realmente defendió a los colombianos ante tanto desacierto petrista, en esta ocasión, estuvo silencioso y, sin los acostumbrados carteles de denuncia de la corrupción y mal gobierno. Del Partido Conservador no se podía esperar nada diferente a sus contradicciones ideológicas, apoyando los proyectos en muchas ocasiones en contra de sus principios y en especial de unos congresistas conservadores petristas principalmente integrantes de la Cámara de Representantes, vendidos por contratos y burocracia. Las bancadas de los partidos de La U, Liberal y Cambio Radical, su comportamiento fue callado ante el discurso de un presidente acostumbrando a decir mentiras, contrastadas por varios medios de comunicación.

Silencio vergonzoso del Centro Democrático, ante las barbaridades hechas y dichas por Petro, esto se pudo entender a fondo, cuando se eligió con el apoyo de los votos de los congresistas del Pacto Histórico al presidente del Senado de la República a un miembro de su partido el señor Honorio Henríquez, basados en la instrucción previa a la sesión, del presidente del partido Gabriel Vallejo en un mensaje de WhatsApp, el cual rezaba: “Urgente todos. Por favor no meterse con Petro. No gritar nada, no decir nada. La victoria está en nuestras manos” Para el Centro Democrático era mas importante lograr esa elección sin incomodar al pichón de dictador, quien instigó muchas veces en redes sociales a Miguel Uribe Turbay, quien finalmente lo asesinaron los que abrazaban en su momento a Petro e hicieron parte de su proyecto fracasado de Paz Total. Desconocer la elección del nuevo presidente Abelardo de la Espriella, hubiera sido suficiente para darle la espalda a Petro en el recinto del Congreso por antidemocrático, las elecciones son buenas cuando las gano, pero malas cuando las pierdo. Definitivamente lo que pasó en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional pasará como una de las páginas tristes de la historia de Colombia, un presidente hablando varias mentiras, unos congresistas vendidos por un plato de lentejas, y una democracia defendiéndose de afirmaciones espurias de un proyecto neocomunista perdedor.

P.D. En el camino de la perdida de libertades en la República de Nicaragua, el presidente Daniel Ortega acaba de decretar que en su territorio no volverá a existir elecciones libres, luego sus habitantes se convierten en súbditos de un monarca, la revolución a la cual todos apoyamos para librarlos de la dictadura de Anastasio Somoza, ahora si es buena por que es el modelo de izquierda que les gusta, al igual que la finca de los castros en Cuba. Amanecerá y veremos.

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