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jueves, mayo 23, 2024

Si el mal existe, Dios no existe. Parte III

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¿Cuál es la causa del mal? ¿Cuál es la causa de la oscuridad y la ausencia de luz? ¿De dónde proviene la luz? ¿No es una contradicción? ¿Cómo de eficaz sería en realidad a la hora de distinguir entre el bien y el mal?

La aparente contradicción entre la bondad de Dios y la innegable existencia del mal en el mundo ha llevado a muchas personas a una actitud un tanto trágica. Niegan una realidad compleja porque no logran entenderla totalmente, y acaban en una visión de profundo pesimismo vital ante el escándalo que les produce esa presencia del mal.

El mal surge como consecuencia de la libertad de elección, la cual Dios otorga al ser humano durante un breve periodo de tiempo. Es esta libertad la que diferenciará el bien del mal. Quizás Dios pudo haber creado el mundo de otra manera, y que todos camináramos forzadamente, por un solo camino, el del bien, y que nadie tuviera la posibilidad de optar por el mal.

Uno de los atributos de Dios es su omnipresencia, sabe lo que va a pasar, antes de que suceda, y ya lo tiene previsto, luego, no somos entonces libres; sin embargo, una cosa es el conocimiento de algo que va a suceder y otra es la responsabilidad de hacerlo. Cuando observo que alguien se va a suicidar tirándose de un rascacielos, sé que, si lo hace, se estampara contra la acera, pero saberlo no quiere decir que yo sea responsable.

Pero, si Dios es omnipotente, ¿no podría haber hecho compatible la libertad con un mundo bueno? Ser omnipotente significa tener poder para realizar todo aquello que sea intrínsecamente posible. Aunque todas las cosas son posibles para Dios, no podemos pretender que haga algo que es intrínsecamente contradictorio. Pedirle a Dios que haga un círculo cuadrado, no demostraría ninguna potencialidad.

El devenir del mundo trae consigo, con la aparición de ciertos seres, la desaparición de otros; junto con lo más perfecto, lo menos perfecto; junto con las construcciones de la naturaleza, también las destrucciones; y junto con el bien existe también el mal.

Teilhard de Chardin solía afirmar que, mientras nos encontramos en evolución, lo normal es que existan grados de imperfección, a lo que llamamos mal. Por tanto, el mas es aquello que nos falta para alcanzar la perfección.

Padre Pacho

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