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jueves, mayo 23, 2024

“Si el mal existe, Dios no existe” Parte II

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Padre Francisco Valencia

¿14Cómo puede quedar Dios pasivo ante tantas desgracias físicas y tragedias morales o ante la muerte cruenta de tantos inocentes? ¿Cómo puede permanecer mudo ante tantos crímenes y atropellos cometidos muchas veces por quienes se dicen sus amigos?
Son muchos los que afincan su no creencia en la tesis del porque en el mundo suceden cosas que les parecen una autentica crueldad divina. Dios es cruel, Dios no existe; no comprendemos por que Dios permite esto o aquello, luego no hay Dios.
¿Por qué Dios siendo infinitamente bueno, permite que exista el mal? Dios necesariamente bueno, creo un mundo bueno. El mal es algo dramáticamente real, pero no es metafísicamente necesario, sino una realidad contingente: el mal es la ausencia del bien debido, aquello que no debería haber sido, y que, por tanto, en el origen de los tiempos no existió. Cuando hablamos del bien debido es porque hay un orden, y si hay un orden es porque existe un principio ordenador, que difícilmente puede explicarse sin una fuerza superior.
La situación de un mundo, marcado ostensiblemente por el mal, no puede ser considerada como una constitutiva de la creación, sino que ha de ser entendida como resultado de una herida, de una corrupción que padece el mundo creado. La reflexión teológica apunta, a la libertad humana, quien indujo el mal en la creación.
El relato bíblico, cuando refiere la caída original utiliza un lenguaje de imágenes, afirmando si, que hubo un acontecimiento real que tuvo lugar al comienzo de la historia del hombre. La creación, tal como salió de las manos de Dios, es integra y estaba destinada a la integridad, pero hubo un momento donde esa armonía en la casa común se degrado, apareciendo el mal en el corazón del hombre.
Algunas propuestas religiosas intentan resolver el problema sobre la existencia del mal como una eterna lucha entre una divinidad del bien y otra del mal, pero es difícil defender esa vieja idea maniqueísta, por la intrínseca contradicción que supone pensar que haya dos dioses. Si el mal no puede estar en Dios, ni en el primer instante de la creación, tuvo que surgir, con nuestros primeros antecesores en la tierra; la reflexión bíblica, presenta el pecado original como única solución razonable al enigma del mal… Continuará

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