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lunes, febrero 26, 2024

Sergio Cabrera, alias Raúl (2)

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Iván Tabares Marín

Columnista

La semana pasada iniciaba una síntesis de la novela histórica escrita por Juan Gabriel Vásquez, Volver la vista atrás, sobre la odisea vivida por la familia hispano-colombiana del director de teatro Fausto Cabrera. Sus hijos, Sergio y Marianella, de 16 y 14 años, respectivamente, se habían quedado en Pekín cuando empezaba la Revolución Cultural (1966 – 1976).

Fausto y Luz Elena habían regresado a Colombia para formar parte de la red urbana del EPL, la guerrilla maoísta que se acababa de conformar. Traían una invitación al sacerdote Camilo Torres Restrepo para visitar a China; pero pocos días después, el cura se vinculó a la guerrilla y murió en combates con el Ejército Nacional.

Sergio y Marianella regresaron a Colombia para unirse a la guerrilla pocos días antes de la visita del Papa a Bogotá y después de haber recibido entrenamiento en China para el uso de armas y explosivos. Una vez en el frente, se impresionaron por las fallas de los comandantes y por la ignorancia generalizada de los guerrilleros. Solo uno de los compañeros de Sergio había leído a Marx.

La actividad subversiva de Luz Elena, alias Valentina, terminó en 1972 cuando fue detenida y juzgada. El Partido no hizo nada para ayudarla, motivo determinante de su retiro de las redes urbanas y que también acabó por desilusionar a sus hijos.

“Sol” (Marianella) desertó del EPL después de haber recibido un balazo en una pierna en combate y de enfermar de paludismo cuando llevaba un año en el monte. Siete meses después regresó a la guerrilla, pero su rebeldía y sus críticas a la Organización la llevaron a un juicio revolucionario. Un tiro en la espalda cuando intentaba huir por poco le quita la vida; fue salvada por otro guerrillero que luego sería su esposo. Por su parte, “Raúl” (Sergio) permaneció tres y medio años en el frente, pero encontró la forma de dejar las armas para dedicarse a su pasión, también aprendida de su padre, el cine y la televisión.

Gracias tal vez al poder de Fausto en el EPL como comandante de una célula urbana, el Partido organizó un montaje para facilitar la deserción, acto que en otras circunstancias se habría pagado con la vida. Por ello debieron regresar a China. Aunque el papá quería que continuaran en la subversión, Sergio reaccionó: “¿De cuáles planes hablas, papá?  Yo no hice planes, mamá no hizo planes, mi hermana no hizo planes. Los hiciste tú”.

Reintegrado a la vida civil, Sergio Cabrera llegó al Congreso, pero debió salir del país por amenazas contra su vida pocos días después del asesinato de Jaime Garzón.

“La gente es lo que uno hace de ella, criminales o seres de buena conducta”. La familia triunfó sobre la ideología que busca destruirla.  Esta historia nos muestra las responsabilidades de ser padre y madre. La familia y la escuela hacen de un niño un terrorista de la Primera Línea o un ciudadano demócrata.

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