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jueves, abril 25, 2024

¿SERÉ YO SEÑOR?

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Dice un pasaje bíblico que en la última cena de Jesús con sus discípulos, este tomó la palabra y les dijo: Sé que alguien de aquí me va a traicionar; esto ocurrirá antes de que el gallo cante tres veces. Judas respondió: ¿Seré yo Señor? Y el Señor respondió: Tú lo has dicho.

El caso de Salvatore Mancuso, máximo dirigente de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), quien fuera extraditado a Estados Unidos para pagar una condena de 18 años (3 veces más de lo que dice la justicia), hoy se encuentra de regreso en Colombia y nombrado gestor de paz por el gobierno del presidente Petro. Desde  el mismo anuncio de Mancuso como gestor de paz, saltaron en cascada los judas, a cuestionar cualquier acercamiento político o social que estos personajes de marras hayan tenido en el pasado con el fundador y jefe máximo de las AUC, cuando este era elevado al máximo nivel de héroe, como si se tratara del mismísimo libertador Simón Bolívar cuyo objetivo programático era “Refundar la Patria”.

Era la época en que lo más granado de la sociedad (Llámese empresarial, política, militar y social), hacían cola en los clubes sociales para estar cerca del máximo personaje libertario del momento. Y ese momento se convirtió en una época de varios años de violencia y muerte para los que no se congraciaron. La misma época de “los falsos positivos”. Toda esa historia de gloria de las AUC con sus aliados y socios que operaban en el gobierno y en el congreso quedó atrás.

La realidad es que hoy a Mancuso en Colombia no lo niega un solo judas. Si antes casi todos en la derecha querían posar y aparecer al lado de su héroe, en la actualidad ninguno de estos aduladores lo quieren recordar. Cuando Mancuso se refiere a alguno de sus antiguos socios para recordarle que tal masacre no pudo realizarse sin su participación, salta la respuesta del señalado: Mancuso, ¿Quién es? ¡Nunca he conversado con ese personaje! Ni siquiera cuando fue invitado al Congreso de la República en calidad de sucesor del libertador Simón Bolívar, y el 35% de los congresistas eran ya sus socios naturales; hoy no recuerdan que eso haya sucedido. Por el contrario, todos sus antiguos socios y aliados desearían que su antiguo jefe libertario Mancuso no estuviera de regreso en el país, y menos como gestor de paz ayudando a esclarecer la verdad de una época de violencia en Colombia, que lo único que dejó de toda esa cruzada fue desgracia y muerte para muchas familias colombianas y una sociedad llena de odio y venganza.

Si a Jesús lo negaron y traicionaron sus más íntimos seguidores que se consideraban santos y leales; no es de sorprender que a Salvatore Mancuso lo nieguen hoy sus más leales y antiguos socios. Sin embargo, son tantas las muertes, desplazamientos, ocasionadas y admitidas por Mancuso que va a quedar, para algunos de sus socios, muy difícil seguir negando esta siniestra alianza.

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