Víctor Zuluaga Gómez
Hablamos en un artículo anterior sobre la importancia de conservar los archivos históricos, pero no simplemente para llenar espacios sino para que sean consultados por los funcionarios de turno, cuando se trata de temas de planeación.
Dice al respecto Robert Isaacs: “La ciudad olvidó que bajo sus calles correo un río vivo, confinado, reclamando su espacio. Olvidó también las advertencias posteriores al desastre del 99: no levantar edificios de más de dos pisos en zonas vulnerables.” Desde luego que ser refiere a Egoyá, que en efecto desapareció de nuestra vista, pero sigue vivo.
En el caso de Armenia, cuando se produjo el sismo de 1999, fueron muchos los edificios que se desplomaron y ello llevó a realizar algunos estudios, que finalmente concluyeron que las normas de sismorresistencia no fueron cumplidas.
Y lo que podríamos llamar el suceso más reciente, ocurrió en Medellín, cuando el edificio Space se desplomó y el resultado lamentable fue la muerte de doce personas. En este caso no hubo unmovimiento sísmico de por medio y al realizar los estudios se encontró que las estructuras no cumplían con las normas exigidas.
Por la gravedad del asunto, los responsables fueron condenados por
homicidio culposo.
La terrible situación que nos encontramos viviendo en Pereira y otras ciudades debe generar una alerta permanente en lo que tiene que ver con los procesos urbanísticos para que no se repitan estas situaciones
que producen tanto dolor.
Sin duda que el proceso expansivo de la ciudad se ha venido dando hacia el Occidente por la vía hacia Cartago y de otro lado, hacia el Sur, a partir de la construcción de la carretera de Condina. He aquí otra situación en donde la planificación ha fallado de una manera ostensible debido a que crecen las urbanizaciones, pero las vías de comunicación siguen siendo las mismas o como en el caso de Condina, con dos carriles, cuando se ha visto que el flujo por ese tramo hasta Punto Treinta es enorme. Seguramente ocurrirá lo mismo que se dio desde dicho Punto Treinta a Pereira, que, al pretender continuar la doble calzada, los precios de los prediosconstruidos a lado y lado, hicieron imposible su construcción.
Como dice el dicho: “amanecerá y veremos” porque el olvido, cuando se trata de obtener beneficios, es una constante.
