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jueves, abril 25, 2024

RECONOCIMIENTO

Es tendencia

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Los seres humanos somos portadores de una serie de lugares comunes y de constantes simples de hallar y difíciles de erradicar. He ahí las debilidades, los defectos, las irracionalidades, el porqué de irse en busca de locas y enrevesadas aventuras, corriendo sobre las cornisas del fracaso y en los umbrales del error. Pero llega un día y de improviso alguien y junto a ella, sin vislumbrar el tipo de viaje a recorrer, apareciendo la imagen y la presencia real y efectiva de la mujer en todo el vigor, poniendo las valiosas armas de la dignidad, decoro y señorío en pro y en beneficio y provecho del compañero de ruta. Empieza un romance convertido en enseñanzas y en actos eminentemente constructivos. Es el milagro del cambio, la actitud, el comportamiento, tornándose en un obrar carente de dobleces, pleno de comprensión, de infinita y nada fácil capacidad de perdonar. Así pues, en tal ambiente conyugal, florece la semilla de un sentimiento imponderable, surgiendo y creciendo el verdadero amor, la dicha y la felicidad del estar más allá del sencillo, vulgar y efímero placer. Por eso la existencia se cubrió de concordia, discernimiento mutuo y el deseo inmenso de servir, de generar la incomparable seguridad del saber vivir en compañía. Esa luz y el rayo fulgurante, lo transmitió y proyectó, no solo en el hogar, sino en todos aquellos sitios, circunstancias o situaciones donde pudo acercarse, llevando ese halo de simpatía y de alegría. Era CLARA INES MEJIA OCAMPO, fallecida este primero de marzo. Es la razón de que una velación, las exequias y otras conductas relacionadas, hubieran tenido tan asombroso apoyo, exposición inigualable de las emociones sanas y espirituales en su magnífico esplendor. Fue una masiva y conmovedora expresión de solidaridad, un excelente y extraordinario aprecio para quien en sus acciones exhibió el carácter y la muestra del cariño, la naturalidad, la dulzura y la condición de madre, esposa, de la calidad de dama y de señora, trabajadora incansable y funcionaria integérrima. Asistimos compungidos, además de valorados, al clamor de las voces salidas de los diversos sectores de la comunidad habitada, en el entendido de constituir el fiel reconocimiento a toda una vida de ejemplar convivencia. Sea entonces la ocasión propicia de agradecer sincera y emotivamente, a todas aquellas personas cuya bondad y fraternidad, les permitió la nobleza y grandeza de acudir al acompañamiento en momentos de tanto dolor y tristeza. Paz en la tumba de la matrona, amiga y cónyuge. Gracias eternas en el aporte integral a un grato estilo de subsistencia. HASTA PRONTO AMADA MIA.

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