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sábado, marzo 2, 2024

Reconocer los errores para crecer

Es tendencia

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Todo hombre sensato ha de tener una sana y equilibrada preocupación por saber si actúa bien o no.  Una reflexión positiva que nos haga estar prevenidos contra el autoengaño. Nos cuesta reconocer los errores, pero es un ejercicio muy sano y necesario para nuestro crecimiento personal. A pesar de lo difícil que resulta asumir nuestros fallos, si logramos hacerlo estaremos más cerca de tener una existencia plena y feliz.

Todo ser humano necesita tener una imagen positiva sobre sí mismo, imagen que no debe ser ficticia, ya que el amor propio o autoestima, no significa que nos conozcamos y aceptemos con nuestras cualidades tanto positivas como negativas. No obstante, la realidad es bien distinta: cometer errores es humano. Hacerlo no nos convierte en personas malas o indignas de cariño. Generalmente quienes tienen una autoestima dañada, son los que encuentran mayor dificultad, no solo para reconocer sus fallos, sino, ante todo, encontrar la manera para salir de ellos.

Los individuos con personalidades más rígidas son los que más muestran resistencia a aceptar sus errores. Una de las razones es que estas personas observan la realidad desde una postura dicotómica: todo es blanco o negro, sin escala de grises. Debemos aprender a ser más flexibles, más tolerantes y más comprensivos. Errar y asumir los errores es el único camino hacia una madurez emocional.

No son nuestros errores lo que más nos dañan, sino nuestra respuesta ante ellos. Cicerón afirmaba que, todos los hombres pueden caer en un error, pero sólo los necios perseveran en él. Cuando una persona no reconoce sus errores, no los corrige, o no aprende de ellos, se introduce en una espiral de autoengaño y encubrimiento que potencia esos errores y causa un daño mucho más profundo.

No son nuestros errores lo que más nos dañan, sino nuestra respuesta ante ellos. Cicerón afirmaba que, todos los hombres pueden caer en un error, pero sólo los necios perseveran en él. Cuando una persona no reconoce sus errores, no los corrige, o no aprende de ellos, se introduce en una espiral de autoengaño y encubrimiento que potencia esos errores y causa un daño mucho más profundo.

Cuando cometas un error, no te escudes en tu debilidad, no te lances a señalar defectos de otras personas, a culpar o acusar a otros. una experiencia negativa puede convertirse en algo muy positivo.

Padre Pacho

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