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lunes, julio 15, 2024

¿Quién anda ahí?

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Iván Tabares Marín
Columnista

Numerosas investigaciones han buscado una explicación del origen de las religiones o de la creencia en Dios y en la existencia del alma. Enumero algunas de esas explicaciones: el opio del pueblo (marxismo), el chivo expiatorio (René Girard), el miedo y la angustia (D. Hume), el miedo y la ignorancia (T. Hobbes); Dios es una proyección del padre (Freud); Dios nace de la “sensación de una deficiencia”, un vacío, una falta (Feuerbach); los sueños y los alucinógenos generan la creencia en el alma.

Una de las teorías más aceptadas sobre el origen de las religiones en la actualidad procede de las ciencias cognitivas y de la semiótica agentiva. Se llama Dispositivo para la Detección Hiperactiva de Agentes o DDHA. Consiste en la capacidad cerebral de comprender o suponer el punto de vista, la intención o los sentimientos de otras personas. Esa capacidad de atribuirles a otros creencias o actitudes diferentes a las propias se presenta en el niño hacia los cuatro años. Además, cualquier fenómeno inexplicable se atribuye a “alguien”.

Cuando el hombre primitivo escuchaba un ruido en la noche, sospechaba que un animal o a un ser extraño rondaba en su predio y gritaba ¿quién anda ahí? De la misma forma asumía que la lluvia o cualquier fenómeno natural era producido por alguien, un espíritu o los dioses. Todas las cosas tenían alma (animismo), como supone el hombre moderno que golpea el carro cada vez que deja de funcionar.

En su último libro, Dios: una historia humana, el iraní Reza Aslan le da mucha importancia al DDHA, pero en lugar de usarlo como un motivo para asumir una posición escéptica frente a la religión, como lo hace Richard Dawkins en su libro El espejismo de Dios, lo considera una prueba en favor de la creencia en Dios en la versión panteísta a la que ha llegado: “tal vez deberíamos considerar la posibilidad de que el motivo por el que tenemos el impulso cognitivo de pensar en Dios como reflejo divino (sic) de nuestro propio yo es porque todos y cada uno de nosotros somos Dios”.

El viaje religioso de Aslan es muy curioso. Después de la revolución islámica ocurrida en su país viaja a los Estados Unidos, se convierte al cristianismo y se dedica al estudio de las religiones. De ese período es su libro El zelote, sobre los evangelios, reseñado en esta columna y que concluye que los evangelios modificaron la historia de Jesús para adaptarla al “Cristo” de Pablo. También afirma que los únicos datos históricos de los evangelios son dos: Jesús era un líder social y por eso lo colgaron los romanos. Decepcionado Aslan del Dios personal de los cristianos, regresa al islam, pero ahora a la doctrina panteísta del sufismo.

Todas las religiones monoteístas se han planteado el problema del carácter antropomórfico o humanizado de Dios. De allí nacieron el misticismo, el panteísmo y el escepticismo o agnosticismo.

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1 COMENTARIO

  1. Excelente articulo, muy buena informacion actualizada sobre este tema, aunque hay que separar el origen de la creencia en una divinidad y el origen de las religiones. Tambien es conveniente diferenciar esas creencias entre el judeocristianismo y las de Oriente.

Los comentarios están cerrados.

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