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miércoles, febrero 28, 2024

¿Qué puedo hacer yo?

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Uriel Escobar Barrios
Columnista

El 15 de abril de 2019 fue una fecha muy triste para el mundo católico y especialmente para los franceses. La catedral de Notre Dame, ícono del culto católico con 850 años de historia, luego de un incendio de grandes proporciones que se propagó durante 12 horas sufrió serios daños en su estructura. Gran parte del mundo se movilizó expresando su solidaridad por esta tragedia. Al llamado del presidente francés para que se apoyara su reconstrucción, respondieron muchas empresas y personas naturales. En 24 horas, la suma que prometieron aportar estaba alrededor de 800 millones de euros. Según los especialistas en reconstrucción de monumentos históricos, estos recursos permitirán que la catedral sea restaurada en su totalidad.

Este gesto solidario causó una verdadera ola de reacciones en las redes sociales. En ese entonces, vi en Twitter una imagen donde estaba la catedral de Notre Dame en llamas, y a su lado, un niño desnutrido escarbando algo de comer en tarros de basura. El autor en el trino comentaba que si el mundo se preocupara por estos niños y por las personas que padecen hambruna en muchos continentes, la situación ya estaría corregida. Y remataba agregando que esas personas y empresas eran unos hipócritas pues se trataba de un gesto de aparente desprendimiento y solidaridad, ya que dichas donaciones seguramente obedecían a algún tipo de prebendas. Mientras miles de personas se mostraron de acuerdo con este planteamiento, en mi interior me hacía la siguiente pregunta: ¿estas personas que critican qué hacen por mejorar las condiciones reinantes de inequidad?

El mundo actual, y Colombia en particular, requiere de personas que se pregunten “¿qué puedo hacer yo como individuo para mejorar este tipo de cosas que considero injustas?”. Soy un convencido de que el mundo y nuestro país necesitan cada vez con mayor urgencia seres humanos comprometidos con procesos de cambio y transformación. Se debe dejar atrás la actitud de criticar y proyectar en los otros la culpa sobre todo lo que está sucediendo. Lo único que puede cambiar las formas de relación existentes es la lucha sin tregua, el aporte desde sus posibilidades de cada uno de los ciudadanos. Y esto que expreso es válido para todos los procesos que se mueven en la sociedad; por ejemplo, ¿para qué me quejo de un mal mandatario si no voto en las elecciones o si no participo activamente en las movilizaciones en contra de medidas que atenten contra grupos de personas o contra el ambiente en el cual vivimos?

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