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sábado, junio 22, 2024

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Iván Tabares Marín

Columnista

Cuando en los últimos meses del 2019 se presentaron las manifestaciones de protesta en Chile y Colombia, escribí un artículo relacionándolas con la revolución molecular porque, por coincidencia, acababa de leer la Biografía cruzada de Gilles Deleuze y Félix Guattari, escrita por el historiador François Dosse con un capítulo dedicado a esa revolución y a la manera cómo se difundió en América latina, particularmente en Brasil y Chile, países visitados por Guattari.

Aunque otros colombianos, como la senadora María Fernanda Cabal, el expresidente Uribe Vélez y el columnista de El Espectador Carlos Enrique Moreno, se refirieron a la revolución molecular, no volvieron a hacerlo después de que algunos intelectuales atacaron al expresidente Uribe en El Espectador y La silla Vacía con el argumento de que esa revolución fue ideada por un fascista para desprestigiar las protestas populares.

Ese argumento es completamente falso, ya que el autor de la teoría de la revolución molecular fue Guattari, comunista del movimiento trotskista francés. El soporte teórico de esa revolución lo elaboró con Deleuze, también filósofo de izquierda hasta 1995 cuando decidió lanzarse por una ventana de su edificio en Paris.

La acusación de fascistas contra Deleuze y Guattari procedió de otros pensadores de la izquierda maoísta, especialmente de Alain Badiou, quien organizaba bloqueos de las clases de Deleuze con una banda de sus seguidores estudiantes. Badiou y Deleuze dictaban clases de filosofía en la misma escuela de Vincennes en París. Es posible que un profesor de filosofía, de apellido Tamayo, citado en las diatribas contra Uribe, pertenezca al MOIR, el partido maoísta orientado por el senador Jorge E. Robledo. Eso explicaría los insultos contra el expresidente. Todo marxista es un fascista para otro camarada.

Toda esa introducción es mi forma de expresar el desconcierto que me causan los análisis que he visto en los mediocres debates del canal alemán DW y en el programa La Tarde, de Claudia Gurisatti, sobre los acontecimientos políticos que vienen ocurriendo en Chile, no solamente porque ninguno de los expertos se refiere a la revolución molecular, sino también porque olvidan temas centrales, obvios y comunes en casi todos los países de latinoamericanos. Citaré algunos.

El control de la izquierda sobre la cultura y la educación a través del magisterio. La colaboración del marxismo internacional con todos los partidos de izquierda en dineros, asesorías, control de las redes sociales y medios de comunicación. El carácter generacional de la confrontación política: adolescentes contra mayores.

La tradición católica del “pueblo elegido”, determinante fundamental para que el discurso comunista haya sido de buen recibo en nuestras comunidades menos informadas, según el historiador italiano Loris Zanatta: el proletariado es el nuevo pueblo elegido en el socialismo sin Dios. El adoctrinamiento marxista de comunidades indígenas; la apropiación marxista del movimiento feminista con su perverso Enfoque de Género para destruir la organización familiar; la colaboración de mafias y grupos criminales a la primera línea; la creación de un nuevo lenguaje engañoso.

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