Que la tecnología también tenga rostro de mujer

María Irma Noreña

Hay cifras que nos invitan a mirar el futuro con más decisión. Esta semana se conoció que solo el 6% de las empresas tecnológicas emergentes en países de la OCDE han sido creadas únicamente por mujeres, mientras que el 80% han sido fundadas solo por hombres. Más que una brecha, yo veo una enorme oportunidad para Colombia. Porque si algo hemos demostrado las mujeres es nuestra capacidad para trabajar, aprender, cuidar, emprender y transformar la realidad con creatividad. Muchas hemos sacado adelante a nuestras familias vendiendo desde la casa, creando pequeños negocios, administrando el tiempo con inteligencia, cuidando a otros y convirtiendo cada dificultad en una razón para avanzar. Ahora el mundo nos abre una nueva puerta: la tecnología. Y como país debemos asegurarnos de que esa puerta también se abra para las mujeres. La inteligencia artificial, el comercio electrónico, las plataformas digitales y las nuevas herramientas de comunicación pueden convertirse en grandes aliadas para que más mujeres vendan mejor, lleguen a nuevos clientes, fortalezcan sus emprendimientos, organicen sus finanzas y conviertan sus ideas en ingresos reales. Por eso creo que Colombia necesita una agenda nacional para preparar a las mujeres para la nueva economía. No se trata de hablar de tecnología como una moda, sino de convertirla en una herramienta concreta de productividad, autonomía económica y progreso familiar. Que una mujer pueda tomar mejores fotos de sus productos, crear una tienda virtual, usar inteligencia artificial para promocionar su negocio, aprender a manejar sus cuentas, acceder a crédito y crecer con más seguridad, también es desarrollo económico. También debemos decir algo con respeto y profundo sentido humano: la economía digital debe abrir caminos para que las mujeres vendamos nuestros productos, nuestros servicios, nuestro conocimiento, nuestro talento y nuestras ideas; no para que sintamos que nosotras mismas somos el producto. Una sociedad que cuida a sus mujeres no las juzga. Les abre puertas. Les ofrece formación, oportunidades, acompañamiento y herramientas para que puedan crecer con dignidad, autonomía y confianza. Esa debe ser una prioridad pública. Necesitamos programas de formación digital para mujeres, acceso a financiación para emprendimientos liderados por ellas, acompañamiento empresarial, educación en inteligencia artificial, seguridad en entornos digitales y rutas reales para que las niñas y jóvenes vean la ciencia y la tecnología como caminos posibles. Desde el Eje Cafetero tenemos una oportunidad maravillosa. Somos una región con mujeres trabajadoras, jóvenes creativos, universidades, emprendedores, vocación productiva y una ubicación estratégica que nos permite pensar en grande. Si unimos campo, tecnología, inteligencia artificial, emprendimiento y comercio, podemos convertirnos en una plataforma de productividad para Colombia. Pero para lograrlo, las mujeres debemos estar en el centro de esa transformación. El Eje Cafetero puede liderar una agenda moderna donde el café, el campo, el turismo, la agroindustria, los emprendimientos y los servicios se conecten con herramientas digitales para producir más, vender mejor y llegar a nuevos mercados. Esa es la productividad que necesita nuestra región: la que se siente en los ingresos de las familias. La cifra del 6% no debe dejarnos en la preocupación. Debe llenarnos de propósito. Colombia no puede desperdiciar el talento de sus mujeres. El futuro no puede ser diseñado solo por unos pocos. El futuro también debe tener rostro de mujer. Y desde nuestra región podemos demostrar que cuando una mujer aprende, emprende y crece, también progresa su familia, su comunidad y todo un país.

Artículo anterior
Artículo siguiente

Otras opiniones

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -