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jueves, junio 20, 2024

¿Qué esperar de Petro? (1)

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Orlando Parra

Columnista

José María Melo, de orígenes indígenas, quien fue presidente de Colombia entre abril y diciembre de 1854, es lo más parecido que tenemos en la historia de Colombia, al gobierno que comenzó éste 20 de Julio y se instala el 7 de agosto. De ese tamaño es nuestro inmovilismo social y político. Toca buscar un (derrocado) gobierno de hace 170 años.

Alguien dirá que López Pumarejo (1934-38) también. Pero, se equivoca. Petro No nació entre las oligarquías bogotanas o provinciales, por cierto, más políticas que económicas, las cuales nos han gobernado desde antes de la independencia. López (el padre de Alfonso) fue un “traidor de clase”. Petro hace parte de la casta política, eso es otra cosa, que ha usado a su favor, hasta ahora.

Se ha roto la historia que traíamos. Es así de contundente. Quienes creían que habría una revolución -tal cual lo adelanté- se equivocaron. Lo primero que hizo Petro fue colocar a quien hubiera sido el ministro de hacienda del (a todo honor) tibio Fajardo en ese cargo. Mandó al vice de Fajardo al cargo diplomático (aún) más importante. Y puso de Ministro de Educación a un rival de … el tibio. ¿se entibio Petro? ¿si! ¡excelente!

Pero aún más ¿conservadoramente radical? ha sido lo sucedido en el congreso. Alinearon a todos, con excepción, afortunadamente, del Centro Democrático ¿y Cambio Radical? La pregunta es ¿a qué costo? ¡Ningún político da nada gratis! o se concilian ideas, proyectos, o, se distribuyen acuerdos electorales, burocracia …contratos, lo que sea, pero gratis, nada, bien lo sabe Petro que lleva en ese escenario 30 años (cuando muchos de sus electores ni habían nacido).  En eso parece que estuviéramos en Santos III. De hecho, mi estimado, Alfonso Prada, el exsecretario general de JMS, seguramente será el Ministro de Gobierno. Si a esta altura del partido alguien insiste en una revolución (gran CAMBIO) necesita un cerebro nuevo.

Allí surge una gran pregunta. ¿el clientelismo, primo hermano de la corrupción, en qué va a CAMBIAR? ¿en nada? ¿en algo? ¿en todo? por ahora, la mitad de los actores de ese teatro en el que vivimos desde 1958, o 1974, ya están ahí, son la mayoría absoluta de senadores y representantes, con sus fauces abiertas, en las próximas semanas llegará la otra mitad: los funcionarios del gobierno nacional que manejarán la contratación y los nombramientos… sólo ahí veremos el teatro completo. Por ejemplo, en Educación, ellos ya saben qué les espera: Alejandro Gaviria los atenderá igual que siendo Ministro de Salud: “aquí somos técnicos”.

Esto de ejercer la “indignación virtuosa” es muy sabroso. Y algo detestable. Analizar, criticar, proponer, es “sabroso” … gobernar es otra cosa. Además, como bien lo explica, Néstor Javier Arango, administrar es una cosa y gobernar otra. Petro ha demostrado, en estos primeros momentos, su entendimiento de cómo funciona el país. Frente al congreso sólo tenía dos caminos. O aceitarlo, digo, alinearlo. O enfrentarlo vía referéndums, plebiscitos etcétera. Veremos si buscó un punto medio “reduciendo a sus justas proporciones” la ¿mermelada?. Como lo expliqué atrás, ya se verá. Por ahora, acierta.

Si Petro (y su ministro de gobierno, y ministros) logra que el congreso “les camine”, se dará una oportunidad histórica (esa sí, semejante a López, hace 80 años, o a la constituyente, hace 30) de realizar serias reformas, comenzando por la “progresividad tributaria”, en un país donde las secretarias, pagan, en la realidad porcentual, más impuestos que los dueños de la empresa. (sigue).

Para estar informado

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1 COMENTARIO

  1. Argumento pobre Alfonso López Pumarejo nació en Honda y como provinciano debía educarse fuera , entonces Petro también sería un cachaco, si hasta fue alcalde de Bogotá. Una cosa es hacer política y otra bien distinta gobernar, es claro. Una cosa es el programa de gobierno, e incluso distinto el plan de desarrollo porque gran parte de las políticas públicas vienen desde antes; otra cosa es la realidad que trae circunstancias que cambian mucho el todo lo programado y planificado, las circunstancias no se planifican. ¿Qué gobierno planificó la pandemia, o el empoderamiento del narcotráfico? Eso lo traen las circunstancias porque la naturaleza y las fuerzas del mal juegan.

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